«VIVIENDO LA FE EN COMPAÑÍA»

¡Viva Jesús Sacramentado! ¡Viva y de todos sea amado!

Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba

 La comunidad San Felipe Neri, Pizarrete, cada jueves abre sus puertas para recibir a los fieles que han acogido la invitación que se le ha  hecho para adorar y bendecir al Señor, que se hace presente en la Hostia Consagrada. En compañía de estos hermanos en la fe disfrutamos de la presencia y abrazo tierno de Jesús nuestro Salvador.

Es una hora en la cual agradecemos y ponemos ante Jesús Sacramentado toda nuestra vida.  Una de las hermanas  prepara la Adoración con cantos, textos bíblicos y reflexiones, de modo que sea un momento provechoso para la vida de todos y todas.

Esto anima y fortalece nuestra vida como consagradas, tanto en lo personal, como en lo comunitario. Este espacio es también de crecimiento personal y espiritual para las personas que nos acompañan, puesto que cada participante desde una actitud agradecida expresa espontáneamente lo que significa este espacio para él.

Con esta actividad queremos también ofrecerle a la comunidad un espacio en el que cultiven el silencio interior y tengan un encuentro con Jesús como una forma de combatir el ruido externo en el que vivimos y que muchas veces no nos deja profundizar.

Terminamos nuestra Adoración poniendo en común la experiencia de oración de cada uno, en la cual hasta los niños participan.

Como lo más importante de esta actividad es la vivencia de cada uno transcribimos algunos de sus comentarios:

» La experiencia que hemos tenido en nuestra vida es que hemos aprendido a estar más relacionados con el Señor. A entender cómo Dios es amor y cómo su misericordia es para con nosotros.  Que si tenemos confianza y fe, todo es posible, no hay dificultad para El si tenemos confianza en Dios».

Julia Suarez de Percel Y Virgilio Antonio Percel.

«En el Santísimo me siento en paz, porque allí me encuentro con el Señor, siento que a través de la oración Él me escucha y fortalece mi fe». 

Santa Carvajal.

«Agradezco a Jesús sacramentado todo lo que le pido ante el altar: la paz en mi familia, el pan de cada día, salud espiritual y corporal. Me siento vacía si paso muchos días sin visitar el Sagrario. Este espacio me da alegría, paz  y esperanza. Creo y confío en él, porque todo me lo concede.

Miladis Rosario

«Para mí es un momento de concentración para hablar mis deseos con Dios. Especialmente para tener un cambio de vida, poder amar a los demás y trazar las metas  de mi diario vivir».

Francisca O. Rosario Guerrero