MI HOGAR EN LA NAVIDAD

Tengo mucho sueño, poco a poco se me van cerrando los ojos, ya estoy dormido pero siento voces que cada vez se acercan más. Ibraín, Ibraín ; de pronto me doy la vuelta y ahí está un señor que nunca he visto en mi vida, estoy muy asustado y no sé qué hacer, el sol me da directo en la cara y me sigue evitando que vea la cara de aquel desconocido. Ahora está frente a mí.

Oigo su voz. – Buenas Ibraín, ¿cómo estás?  Hace mucho que quería conocerte.

¡A mí! ¿Por qué? ¿Quién eres tú?

-Ja, ja, no te asustes, que me conoces  y siempre estoy contigo.

Ahora sí puedo ver su cara y ¡qué sorpresa!  Es inevitable una exclamación de sorpresa.

Ahora le reconozco y aunque no me puedan creer en ese mismo instante estaba frente a Jesús, sí, ese mismo, el Mesías, el que nació, creció y se sacrificó por todos nosotros.

-¿Ya te acuerdas de mí? me dice Jesús, estoy muy contento de que hayas venido y así podrás compartir con nosotros en esta noche especial; ven, sígueme.

Empezamos a caminar y al rato llegamos a un hermoso pueblecito de casas pequeñas. ¿Dónde estamos? Le pregunté.

-Él me respondió, “en Jerusalén y estás como invitado para celebrar la cena de Pascua.

Ya llegamos, se abre la puerta de una casa y allí está la mesa servida con muchos manjares y en el centro el alimento más preciado; “el pan nuestro de cada día”,  allí están sus doce apóstoles que al vernos se han puesto de pie y nos saludan.

Nos sentamos en la mesa ¡y es tanto el hambre! que ya estoy a punto de tomar un pan cuando de pronto una mano me detiene. “Primero, oremos a nuestro Señor”.

Nos tomamos de la mano y ya estamos a punto de terminar cuando siento a mi mamá que me llama.

-Despierta, despierta  que se enfría la cena. ¡Era un sueño! me pongo de pie y nos vamos al comedor.

Donde me dice de nuevo mi mamá; primero acércate al arbolito y mire qué hay.

Yo le pregunté ¿Qué me trajo el niño Jesús? Deme una pista, y mirando junto al árbol vi unos regalazos que me asombraron, salí corriendo a buscar el mío, disfrutamos de los regalos y acto seguido pasamos  junto a la mesa.

Veo a mi hermana a punto de llevarse la cuchara a la boca y es entonces cuando recuerdo mi sueño. y le pido, que por favor no lo haga de momento. Me pongo a explicarles todo lo sucedido en mi sueño, cuando mi madre me dice:

Pues ahora es Navidad, la fiesta que estamos celebrando  es el cumpleaños del nacimiento de Jesús, el que nació en Belén de Judá, que se hizo niño y hombre como nosotros.

Me pongo contento porque entienden mi sueño, y les pido que juntos celebrando esta fiesta tan importante del Nacimiento de Jesús, que antes de tomar cualquier alimento, primero nos pongamos a orarle, ya que en todo momento está junto a nosotros, para bendecir  nuestro hogar y nuestra mesa ahora y siempre.

                                                                                  Ibraín Pérez 14 años.