25 años del centro infantil Felipe Neri

Amar para educar

Como Religiosas Filipenses, Dios nos ha encomendado una misión: Ser sembradoras de esperanza, de alegría, vida nueva…TODO POR MEDIO DEL AMOR, como estamos seguras que lo hizo especialmente nuestra querida Madre Gertrudis. Un modo de hacerlo en México, ha sido a través de la misión de apoyar a las madres trabajadoras mediante el cuidado y formación de las y los más pequeños en el CENTRO INFANTIL “FELIPE NERI”.

El próximo año celebraremos con gozo el paso de Dios niño por este espacio educativo durante 25 años.

Por eso queremos hacer pública esta alegría y la invitación a agradecerlo desde ahora, como ya lo estamos haciendo a través de los encuentros que cada mes, de aquí hasta mayo haremos con l@s exalumn@s que a lo largo de este tiempo, han sido parte de este “semillero de vida” que es el Centro Infantil.

El pasado 24 de Octubre tuvimos la dicha de iniciar este Jubileo con la primera reunión de exalumnos, a la que acudieron 12 jóvenes que aceptaron la invitación a regresar al lugar que hace años fue su segundo hogar; para rememorar esos primeros años de aprendizajes.

Estos jóvenes: tres hombres y el resto mujeres, se presentaron a la cita algunos acompañados de algún familiar o de sus parejas, pues ya han ido formando familias, pues son adult@s de entre 27 y 25 años pero siguen interesados en su crecimiento y conservan la gratitud en su corazón por lo vivido de pequeñ@s.

Con gran alegría y satisfacción constatamos que la semilla sembrada va dando fruto, pues todo@s l@s que asistieron manifestaron que tenían algunos recuerdos que al evocarlos, a todos nos provocaron risa y a ellas y ellos en especial, la alegría de su niñez ahí reflejada. Esto ayudó el contemplar algunas fotografías de cada curso escolar que se han conservado en álbumes como un tesoro que testifica los pequeños pasos de muchas niñas y niños que han dejado huella no sólo en el patio y las aulas, sino en la historia que hoy gratamente celebramos y agradecemos.

Desde ahora traemos del corazón y la memoria a cada Hermana, educador/a, auxiliares…que han aportado en su momento alguna semilla, fermento, tierra, cuidados…para conservar y ver crecer estas posibilidades con rostro de niñ@.

La gran fiesta, con el favor de Dios, será en Mayo, cuando veamos reunidas/os a todas las generaciones de exalumnos y en la que cerraremos este año jubilar con la alegría que estamos ciertas, nos seguirá impulsando a continuar esta siembra esperanzada.

Dios nos regale la creatividad, entusiasmo, ánimo, para continuar en esta tarea con la Pedagogía y rostro Filipense, acompañando a las y los pequeños en el inicio de su proceso de vida y formación.

Hna. María del Carmen Castillo Martínez