UNCIÓN DE LOS ENFERMOS (Cdad. de Valladolid)

El catecismo de la Iglesia Católica dice que “La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte.”

  “La enfermedad puede conducir a la angustia, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida lo que no es esencial para volverse hacia lo que es. Con mucha frecuencia, la enfermedad empuja a una búsqueda de Dios, un retorno a Él.”

El día 15 de este mes de Junio, nos hemos reunido la Cdad. para celebrar el Sacramento de la Unción a un grupo de Hnas.  de nuestra Comunidad. A través de este   sacramento  Jesucristo  se acercó a ellas con su fuerza, para acompañarlas, confortarlas y llenarlas de vida. La vejez, la enfermedad y el sufrimiento nunca podrán quitarnos nuestra esperanza.

Esta celebración ha sido una ocasión oportuna  para agradecer a estas Hnas.  su entrega, su trabajo, todo lo que ellas han aportado a nuestra Congregación, sobre todo, el testimonio de su fe.

D. José, el Párroco, siguiendo todos los ritos prescritos, con la cercanía y ternura que le caracterizan, nos hizo recordar a Jesús cuando curaba a los enfermos que acudían a Él en busca de salud.

Las Palabras del Apóstol Santiago  resonaron con ecos de esperanza:

“¿Sufre alguno de vosotros?” Rece. ¿Está alegre alguno? Cante canciones ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia  y que recen sobre él…

… Y la oración de fe salvará al enfermo. Y el Señor lo curará, y si ha cometido pecado, lo perdonará.

El Sacerdote, después de la proclamación de la Palabra, ungió con el óleo de los enfermos a nuestras Hnas., incluida Hna. Milagros, que por motivos de salud, estaba acostada. No sabemos si ella comprendió lo que estaba sucediendo pero, en sus ojos brilló una lagrimilla muy expresiva. El resto, como tantas otras cosas, pertenece al misterio de Dios.

El Óleo es símbolo de fortaleza y de salud, de bienestar y de paz. Por eso lo utilizamos en la Unción de los enfermos.  Cristo nos tranquiliza, nos fortalece y nos sana con la fuerza de su Espíritu.

Terminamos nuestra Celebración con la  Oración del Padre nuestro,  que en la salud o en la enfermedad, siempre nos hará sentirnos hermanos.

Por petición de las mismas Hnas. cantamos el Himno a S. Felipe, subrayando que, no sólo hermanas, sino: Hnas. Filipenses.

Por la experiencia vivida, os invitamos a celebrar este Sacramento en Comunidad.

Un abrazo y nuestra oración