«TU PROVIDENCIA Y MI FE, MANTENDRÁN ÉSTA CASA EN PIE» Hna. Carmen Silvia Palmer

Esta frase ha acompañado a la comunidad en el camino de compartir y construir este proyecto del CENTRO SOCIAL COMUNITARIO FILIPENSE “CRISTO OBRERO”. Ya son quince años de un caminar constante donde la bondad de Dios se ha hecho presente en cada etapa de este sueño que vislumbró principalmente  nuestra querida Madre Carmen Silvia, y que ahora vemos hecho realidad.
El 27 de Mayo del presente, tuvimos la oportunidad de compartir con amigas y amigos que nos visitaron desde, Querétaro, de San Sebastián del Sur, Jalisco, Torreón, Coahuila, la Ciudad de México, y obviamente personas de Ezequiel Montes.
Pudimos disfrutar de una tarde de alegría y comunión, celebrando dos acontecimientos importantes: La fiesta en Honor a San Felipe Neri, haciendo memoria de su preocupación por hacer llegar el amor de Dios especialmente a los más pobres y abandonados y también celebramos el XV aniversario del Centro Cristo Obrero.
Comenzamos con la Celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor Javier Martínez Osornio, quien habló en su homilía de algunos rasgos de nuestro Santo Patrón, animándonos a vivir a ejemplo de él nuestra fe, con alegría y generosidad. De igual manera, con mucho entusiasmo relataba como es que había visto crecer y tomar forma el proyecto del Centro, daba las gracias a cada una de las personas que han hecho posible con su colaboración este Centro de promoción humana y pedía que siguieran colaborando.
En seguida fue bendecido el “muro de los agradecimientos” donde quedaron escritos los nombres de las familias que han tenido a bien colaborar en la construcción de nuestro Centro.Los miembros de Patronato se mostraron satisfechos y animados de seguir trabajando y poniendo su granito de arena en la obra más importante que es la Construcción del Reino, acompañando y dando seguimiento a los retos que aún tenemos para continuar siendo respuesta.
También hubo danzas en honor a nuestro Padre San Felipe y gozamos con una agradable kermes donde cada uno de las alumnas y alumnos así como los asesores atendieron con mucha disposición y alegría en un ambiente festivo los puestos de la kermes.
Sin duda, la historia de este sueño ha estado marcada por muchas huellas, DE LAS Hermanas Filipenses que han aportado su vida y servicio así como de muchas personas que se han solidarizado, haciendo suyo el avance y crecimiento material y espiritual del mismo, y de quienes se han visto beneficiadas al recibir o compartir alguna enseñanza.
Esta celebración nos da un nuevo impulso para seguir empeñadas en lograr el objetivo del Centro que tiene como finalidad la promoción y dignificación de la mujer, la familia y la sociedad, proyecto que entre muchos hemos ido tejiendo y  en el que todos podemos encontrar alegría y  esperanzas de superación para muchas personas.
Nuestro corazón está agradecido y solo nos queda el compromiso, como Familia Filipense, de seguir promoviendo la vida desde esta encomienda que nos presenta Dios, de renovar todas las cosas en Cristo entre  aquellos que más la necesitan.

«VALORES HUMANOS, HUMANOS CON VALORES»
¡ARRIBA LOS CORAZONES!