Recordando a M. Mª Francisca, Sierva de Dios

Para que todas sigáis con interés el proceso de nuestra Hermana M. Mª Francisca, os informamos que, desde el 14 del mes de abril, la Comisión Histórica del mismo, integrada por el P. Alba, C.O., Carmen Pascual y Mª Dolores Gª Chinchilla, r.f., hicieron entrega en el Arzobispado de Madrid, ante el Juez Instructor de la Causa, Don José Bosom y otros miembros, de la relación de documentos recopilados en estos años para poder clausurar esta primera etapa Diocesana. Falta aún el informe de una Teóloga, impuesta por el obispado, ya que se necesitan dos teólogos que revisen y juzguen la calidad de sus escritos. Don Germán Usano, capellán de nuestro colegio de Madrid, y que desempeña el cargo de Juez Presidente del Tribunal eclesiástico de Madrid, ha realizado un buen trabajo con gran profundidad y estudio en donde declara, sintetizando: “Que ve en los escritos una gran fidelidad a la Iglesia, a su doctrina y disciplina. Queda patente su fe e identidad con Cristo, como esposa; su esperanza en la perennidad de su amor, su delicada caridad a los demás, así como su tacto y prudencia en todo su actuar, sobre todo como Superiora General; su amor a lo bello y a lo justo, como reflejo del Creador, su fortaleza y templanza, y en definitiva, su servicio a Dios a través de la Congregación Filipense hasta el último instante de su vida” Por nuestra parte, estamos a la espera de la oficina del Obispado, para realizar los últimos trámites y seguidamente iniciar la CLAUSURA de esta Fase Diocesana y enviar todos los Documentos a Roma, donde se iniciaría una 2ª Fase. Como Filipenses y Hermanas de nuestra querida Mª Francisca, seamos buenas transmisoras de los elementos que nos ayudan a darla a conocer, gozosas y agradecidas por lo que fue su vida. Hna. Isabel Matienzo que vivió con ella 6 años en la Habana entre otras cosas nos dice en sus escritos: “Considero a M. Mª Francisca una Religiosa que practicaba todas las virtudes, con mucha exactitud y un criterio verdaderamente ejemplar. Su gran espíritu de fe, su amor a todas/os, su extraordinario celo misionero, su prudencia y justicia, su sencillez y humildad, eran verdadero ejemplo para nosotras en la vida de Comunidad. Cuba necesita un modelo para ser de nuevo liberada y evangelizada, ¿quién mejor que esta cubana, síntesis de los valores de la mujer cubana, primera santa que subiría a los altares?. Sería un verdadero regalo del Cielo para ese pueblo necesitado de renovación cristiana”. Pues unámonos todas a estos deseos, pidámosle gracias y confiemos que su santidad se manifieste y sea un reflejo de la santidad infinita de Dios a quien damos gracias. Mª Dolores Gª Chinchilla