Que mis ojos te vean Señor

No te rindas. Que la vida es esto,  continuar tu viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, recoger los escombros y destapar el cielo

La vida es bella a pesar de las dificultades, de las malas intenciones de quien se vende por unas monedas o por el ansia de escalar, a pesar de las manipulaciones disfrazadas de bondad, de las mentiras esparcidas en busca de lograr un objetivo… a pesar de la escala de valores invertida por la que muchas veces nos regimos.

Si experimentas a tu alrededor verdades como ésta y no le encuentras sentido a lo que ves , reflexiona este mensaje  que te dará luz.

RESISTENCIA

No te rindas, aunque a veces duela la vida.

Aunque pesen los muros y el tiempo parezca tu enemigo.

No te rindas, aunque las lágrimas surquen tu rostro y tu entraña demasiado a menudo.

Aunque la distancia con los tuyos parezca insalvable.

Aunque el amor sea, hoy, un anhelo difícil, y a menudo te muerdan el miedo, el dolor, la soledad, la tristeza y la memoria.

No te rindas.

Porque sigues siendo capaz de luchar, de reír, de esperar, de levantarte las veces que haga falta.

Tus brazos aún han de dar muchos abrazos, y tus ojos verán paisajes increíbles.

Acaso, cuando te miras al espejo, no reconoces lo hermoso, pero Dios sí.    Dios te conoce, y porque te conoce sigue confiando en ti, sigue creyendo en ti, sabe que, como el ave herida, sanarán tus alas y levantarás el vuelo, aunque ahora parezca imposible.

No te rindas.

Que hay quien te ama sin condiciones, y te llama a creerlo.

(José María R. Olaizola sj)