Profesión Religiosa de Hna. Flora Nsuga

MI EXPRESION DE ALEGRIA

      Es una alegría poder compartir y expresar un agradecimiento, después de experimentar el camino y celebrar el amor gratuito de Dios y su misericordia en mi vida. El  ser su  invitada, enviada, no es porque uno se lo merece, es simplemente un regalo, una oferta a cambio de nada, porque Dios lo ha querido y es por eso amanecí Filipense Misionera de Enseñanza.

      Dios fue y va entretejiendo los telares de la  Historia de su Humanidad que soy, creo en su aguja que puede coser mi historia, y puede coser la de cada hija e hijo suyo, porque somos sus hijas amadas. Su gloria es que vivamos y realicemos el sueño que tiene de realizarnos plenamente en Él, en comunión con Él, hacia Él  juntas, juntos con los otros, con el próximo.

      Sentirse invitada y ser enviada a ello es un motivo de esperanza, de vivir la Fe y la Esperanza, un gozo de corazón que lleva a realizarse y en ello ser feliz, ser lo que Él  quiso que seamos, hijas en el Hijo que se da, se parte, se reparte, une y reúne. Es el deseo que habita el pobre corazón humano, pero es esa su invitación y envío. Es Él mismo el que lleva la batuta por eso contando con su fidelidad, me he puesto en sus manos y en Él he puesto mi esperanza y confianza.

      Hay tantas llamadas y necesidades pero esporádicas, una sola perdura y una sola y sólo una puede colmar nuestra sed. Cristo está sediento de cada persona, de mí, de mi corazón, del ser verdadero que somos, tenemos y hacemos para encaminarnos todas y todos a la realización del sueño que tiene el Padre. Se acercó al pozo de mi vida, para hacerme caer en la cuenta de lo sedienta que soy. Necesito beber de su agua y es una urgencia de este corazón que necesita de Dios, gustarle y vivir como hija. Él se ha hecho oferta y mi tarea cotidiana es acoger. Creo, confío que con su gracia, encima de mis debilidades, roturas y fragilidades, ÉL LO PUEDE REPARAR y lo transforma todo. «GUSTÉ DE TI Y TENGO HAMBRE Y SED», «NADA NI NADIE ME SEPARARÁ DE SU AMOR».

      Agradecer a Dios por la Congregación, la Madre General Nieves Alonso y el Consejo. A las comunidades concretas que me han soportado, al Padre Jesús (Jesuita dominicano), a Laureana, a la primera comunidad filipense que conocí en La Habana, María, Ofelia y Braulia, a todas y todos que me han apoyado de cerca y de lejos, solo se puede expresar en silencio gracias, gracias y gracias.

      Apoyada en su fidelidad,

            Flora Nsuga