Patricia Mutindi comenzó el Noviciado, en España, el 19 de septiembre 2015

     La gratitud de Dios, su fidelidad, su misericordia, su presencia y su amor son la única certeza, lo que uno nunca duda. Puedo decir que la familia de R.R Filipenses ha sido en mi historia personal esta imagen del Padre que acoge, acompaña y está cercano.

      Desde el día 9 de septiembre, por la tarde, en que inicié el retiro para empezar el Noviciado, comencé a vivir el silencio para descubrir a Dios en él. Para mí el recogimiento es un lugar privilegiado para escucharle. Fueron siete días para reflexionar en la espiritualidad de Felipe Neri y de nuestros fundadores y analizar el llamado que un día sentí y si, de veras, seguía invitándome a vivir esa vida como una novicia filipense.

      El 19 de septiembre fue un día especial para mí, y para toda mi familia, al empezar una nueva etapa en la congregación. Unos días antes me sentí sola para celebrar esa gran fiesta sin ellos, pero el mismo día de madrugada recibir una llamada desde mi casa (Kenia) para decirme, no te preocupes estamos juntos, en la misma hora que celebráis en España nosotros celebramos la eucaristía en casa junto a ti, y por ti.

      Eso fue un regalo para mí del Padre y de mi mamá desde cielo. Me sentí más fuerte, más libre, más acompañada y más llamada por Jesús a seguirle y dejar todo por Él.

      Quiero expresar mis agradecimientos a Dios, a la Madre General y a toda la congregación Filipense por el regalo de mi vocación y su acogida, al pueblo de Carrión y a las catequistas de Madrid.

      Pido al Señor su luz y su gracia para seguir dando respuesta a su llamada, dentro del carisma Filipense, si es su voluntad.

                                       Con amor eterno, te he amado por eso derramaré mi gracia en ti.