Oración para el tercer domingo de Pascua

«Vosotros sois testigos»

La liturgia del Tercer Domingo de Pascua insiste en que en la muerte de Jesús no hubo fracaso sino Gloria: todo sucedió exactamente como debía haber sucedido. Todo ha sido un éxito, el mayor de todos los éxitos de la historia. En la persona de Jesús resucitado todo resucita: no hay fantasmas, todo gana vida nueva, todo tiene sentido, todo se convierte en gloria.

Que seamos testigos de Cristo Resucitado en medio de nuestro mundo corroído por la ambición, la fama y el poder.

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