NO SEAS UNA RAZA DE VÍBORA

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia»

Con este calificativo Jesús se dirigía a todos aquellos que se dedicaban a despellejar a los que no eran como ellos. Y la historia hoy se repite en nuestro mundo  y a nuestro alrededor. Que triste es ver hermanos y hermanas que se muestran como buenos y mansos, cuando en realidad van poniendo zancadillas a quienes más le tienden la mano.

¿Qué es lo que realmente mueve a estas personas retorcidas, hipócritas y dobles que saben aprovechar las oportunidades para venderse como  gente buena?… no tenemos que ir muy lejos, basta que nos preguntemos qué digo sobre aquellas personas que me dedican su tiempo para ayudarme en mis momentos de enfermedad o debilidad? Esas que siempre están disponibles para mí cuando lo necesito o lo solicito?  Soy agradecido/a, o por el contrario, soy capaz de clavar el cuchillo por la espalda a quienes más me ayudan en el día a día?

Cuál es mi discurso? me enaltezco a costa de tirar basura al tejado ajeno y no soy capaz de reconocer mi parte deshonesta? puede que hoy no te des cuenta, pero te estás degradando como ser humano. Podrás dar la apariencia de ser una persona buena, responsable, entregada, sufrida, íntegra… pero no eres más que una persona tibia a la que es mejor vomitarla de la boca.

Dios cuenta contigo y conmigo, para que seamos realmente de los suyos…  hoy es el tiempo de abandonar las obras envenenadas para adoptar conductas que generen fraternidad, porque aquellos que son como el trigo descansarán felices en el granero, pero las «víboras» experimentarán su propia ponzoña.