Mensaje por el V Centenario de San Felipe Neri,

     El Papa lo define como «cincelador de almas»
     El Año Jubilar con motivo del V centenario del nacimiento de San Felipe Neri concluirá el 26 de mayo de 2016
     En el Año jubilar, con motivo del V Centenario del Nacimiento de San Felipe Neri, conocido también como «Apóstol de Roma», el Papa Francisco se une espiritualmente a toda la Confederación del Oratorio, con un mensaje dirigido al Procurador General, P. Mario Alberto Avilés.
     Destacando la actualidad del ejemplo de San Felipe Neri – para obispos, sacerdotes y personas consagradas – «para testimoniar a todos el amor y la misericordia del Señor», el Papa recuerda que «también, gracias al apostolado» del fundador de la Congregación del Oratorio, «el compromiso en favor de la salvación de las almas volvió a ser una prioridad en la acción de la Iglesia». Fue guía para tantos, impulsando la preparación para recibir dignamente los Sacramentos, así como en la vida cristiana, a través de la historia de los Santos y de la Iglesia, y las obras de caridad en favor de los más pobres.
     Su misión de «cincelador de almas», adornada con su calidez humana, su alegría, su mansedumbre y su dulzura, se afianza en su ardiente experiencia de Cristo y en el Espíritu divino que dilató su corazón.
     Tras recordar su fecundo método educativo, que hizo de él un auténtico padre y maestro de almas, y la profunda convicción de Felipe Neri de que el camino de la santidad se arraiga en la gracia del «encuentro con el Señor, accesible a toda persona, de cualquier estado o condición, que lo acoja con el estupor de los niños», el Obispo de Roma escribe que «el estado permanente de misión de la Iglesia requiere, a los hijos espirituales de San Felipe Neri, que no se conformen con un vida mediocre. Sino todo lo contrario, siguiendo la escuela de su Fundador, están llamados a ser hombres de oración y de testimonio para atraer a las personas a Cristo».
«En nuestros días, sobre todo en el mundo de los jóvenes, tan queridos por el Padre Felipe, hay una gran necesidad de personas que recen y sepan enseñar a rezar», reitera el Santo Padre, evocando luego su enseñanza sobre la Eucaristía celebrada, adorada y vivida.
     El mensaje pontificio culmina con la invocación de la Madre de Dios, tan entrañable para este santo: «Virgen Madre, Madre Virgen», deseando que Ella acompañe a los oratorianos en el camino de una adhesión a Cristo cada vez más fuerte y en el compromiso de un celo cada vez más verdadero en testimoniar y predicar el Evangelio.
     Con su renovado ruego de rezar por su ministerio petrino, el Papa acompaña su mensaje con una especial Bendición Apostólica, que imparte de corazón a todos los miembros de las Congregaciones oratorianas, a los laicos de los Oratorios seculares y cuantos están asociados a su familia espiritual.