Juniora colombiana, viviendo experiencia en México

Desde Mėxico… lindo y querido! -1- El día 26 de mayo, fiesta de nuestro santo padre Felipe Neri, emprendí mi tan esperado viaje rumbo a las tierras Aztecas y digo tan esperado, porque realmente fueron muchas las situaciones y los días y semanas que tuvieron que pasar para llegar aquí… situaciones que en su momento parecía que me hacían perder la calma, pero que al verlas ahora son mas bien motivo de agradecimiento a Dios, quien en su infinito amor sabe mejor que yo cuáles son los tiempos propicios para cada cosa. Desde mi llegada, me encuentro en la casa de la Delegación, en el D.F.; donde las hermanas de esta comunidad me recibieron como si nos conociéramos de siempre… es realmente el sentirnos hermanas. Con cada una de ellas se ha dado este proceso de forma distinta y esta vez, se me ocurre decir algo de una en particular: la experiencia de compartir con Ana Rosa ha sido muy especial, pues es una mujer que a pesar de sus limitaciones físicas, tiene la sabiduría de los años, enfrascada en la jovialidad de su alma! Además, esta cubana estuvo en Colombia unos cuantos años y tiene un montón de hisorias para contarme… Luego, mi misión está en el Centro Infantil. Voy de lunes a viernes durante toda la jornada; hay que decir que esto ha sido interesante y hasta divertido, pues nunca había acompañado a niños y niñas tan pequeñitos… incluso hay que cambiar pañales, dar de comer y hasta ayudar a dormir… El interactuar con ellos e ir conociendo a sus familias y sus realidades particulares, me hace descubrir el por qué de mi estar aquí, la tarea legada por Marcos y Gertrudis de renovar a la persona desde su niñez… con la pedagogía de nuestra fundadora, llena de la ternura que inspiran estos pequeñitos y para que sintiéndose amados vayan creciendo felices. En realidad, es muy poco más de un mes lo que llevo aquí, pero me siento en casa; voy conociendo a mis hermanas, su misión, su gente y su cultura… con los niños especialmente he tenido que aprender nuevas palabras y ponerle esos nuevos nombres a lo que ya conozco; voy aprendiendo a disfrutar nuevos sabores y bueno… con los cinco sentidos listos siempre para descubrir algo nuevo y disfrutarlo, es como han ido pasando estas semanas. Puede parecer que sólo hablo de lo bonito que he vivido y pues, esto que llena mi vida y mi corazón de alegría y motivos para seguir mi camino, encierra también los temores de llegar a un lugar desconocido, de encontrarse con nuevas personas, una nueva cultura y maneras de ser y hacer las cosas; así como el corazón que se arruga cuando los kilómetros se interponen entre tu aquí y ahora y tus raices y seguridades, y se inquieta cuando los que amas y te fortalecen están tan débiles y se ven inalcanzables. Gracias a Dios por darme este regalo, gracias por esta oportunidad de ser feliz de otra manera, con otras personas y este nuevo lugar. Te presento mi corazón abierto y sediento de ti. Gracias por estas nuevas hermanas que me regalas, permite que seamos don recíproco y que nuestras vidas sean signos de tu amor. ¡Sursum Corda! María Judith Díaz del Castillo G majudiazdelcastillo@rfilipenses.com