JORNADA ANUAL DELEGACION DE CHILE

          Con alegría concluimos la jornada anual de la Delegación, realizada en Lllay Llay del 1 al 8 de febrero del 2016.

          Los primeros tres días estuvieron dedicados a un curso de Liturgia a cargo del sacerdote Franciscano Cristián Eichin. La idea de este tema de formación tiene la motivación de actualizarnos y unificar criterios para las diferentes celebraciones litúrgicas que propone la Iglesia.

          El día dos de febrero, hicimos un alto para participar de un acontecimiento que para todas es un regalo, se trata de la Primera Profesión de Carolina Quezada. Agradecemos al Señor la vida de esta joven y le pedimos la ayude a crecer en fidelidad a su llamado para vivirlo desde nuestra espiritualidad.

          Los días cuatro y cinco iniciamos un taller con motivo de los quinientos años de San Felipe Neri a cargo del sacerdote Filipense Marcelo Escotorin y Luis Zambrano postulante de esta Congregación. De manera dinámica y creativa utilizaron diversos recursos para destacar los pilares de la espiritualidad de San Felipe, fundamentada en los valores de la Palabra de Dios.

          Al inicio del trabajo propio de la Delegación Hna. Cecilia Ancapán presentó a la asamblea la aplicación de los acuerdos del último Capítulo General, para indicar las tareas que tenemos que realizar y así dar curso a las propuestas a tener en cuenta en el nuevo periodo. De esta manera nos reunimos por comunidades para desarrollar algunos puntos de la pauta enviada desde el Gobierno General.

          Hna. Elizabeth Ulloa, encargada de la administración de la Delegación presentó el marco referencial de la economía enviado por la Ecónoma General de la Congregación, Hermana Antonina Blanco.

           En la parte final se dedicó un tiempo para orar y discernir la votación del sondeo para elegir coordinadora de zona en la nueva estructura de organización.

          Se revisaron algunos temas e inquietudes de nuestro caminar como Delegación teniendo en cuenta la participación y decisión de todas.

          En la buena disposición y en la corresponsabilidad en la Delegación se constituyó un equipo de formación permanente conformado de la siguiente manera: coordinación de formación para la Delegación, Hermanas Rosa Cataldo y Luz Enid Arenas. Formación para laicos en misión compartida, Hermanas Rosa Levín y Eliana Oyaneder. Para Laicos asociados Hermana Georgina Álvarez.

          Como acuerdo en el Año de la Misericordia se eligieron dos gestos que realizaremos como Delegación. El primero será un día de Adoración Eucarística programada para el próximo 25 de mayo, animada por las comunidades de Hermanas junto a las comunidades educativas donde hay colegios. Para el segundo semestre, el día 5 de noviembre, tendremos una misión puerta a puerta. Las Hermanas de la zona centro (Santiago y Lllay Llay) misionarán en una población de Llay Llay, por su parte las Hermanas de la zona sur (Castro y Achao) visitarán a las familias de una población del sector alto de Achao.

          Respondiendo a las inquietudes y desafíos que nos plantea la misión encomendada, quedó agendada para el inicio del mes de julio la propuesta de un taller de asesoría tributaria, considerando las nuevas leyes y normas vigentes en nuestro país, que tienen relación especialmente con la gestión y administración de los colegios que atendemos.

          Antes de cerrar la asamblea anual, Hermana Bernardita Melero a nombre de todas las Hermanas agradeció el servicio y gestión de Hermana Cecilia Ancapán al concluir su etapa de Delegada, valorando su preocupación y desempeño en la misión encomendada.

          Hermana Cecilia aprovecho la oportunidad de agradecer el apoyo recibido y en parte manifestó: «puedo concluir que hemos hecho camino y que todas nos hemos esforzado por responder a las opciones propuestas por la Congregación». También, recalcó que fue tiempo marcado por varias Hermanas que presentaron problemas de salud, pese a todo se logró seguir adelante poniendo nuestras vidas en manos del Señor, que nos acompaña en el día a día.

          Con un corazón agradecido por reencontrarnos como Delegación en una instancia de formación, planificación y también de compartir las vivencias de nuestras comunidades desde lo cotidiano y la misión que realizamos en los distintos lugares donde nos encontramos, ofrecemos a Dios el nuevo año y le pedimos nos ilumine para dar respuesta a los nuevos desafíos y metas.