Introdución de la Comunidad a la misa de despedida de Carmen Utrilla

¡Buenos días!

          Este es un momento muy importante para todas nosotras, las filipenses.

         Despedimos a una persona querida, ¡cómo no!  Hermana de dos filipenses y sus otras dos hermanas íntimamente vinculadas a nosotras ya que nos eligieron para compartir con ellas y sus esposos, la primera formación de sus hijas e hijos y de la mayor parte de sus nietos…

          Carmen, como sus hermanas, fue alumna de nuestra Escola de Lurdes y después, durante muchos años maestra de pequeños (pequeñas en aquel momento) en la misma escuela.

          Una maestra que entendió la raíz de nuestro espíritu pedagógico, que se puede resumir en la frase siguiente: 

                         “por encima de todo, ama a tus alumnos”…

          Y nos consta que  Carmen amó a sus alumnos, llegó al corazón de los niños y niñas en todos los lugares donde trabajó:  Barcelona, Madrid, Villagarcía, Llay-Llay (Chile), pero sobre todo en Achao (al sur de Chile) donde realizó su última misión con los niños.  Siempre nos explicaba que para ella, Achao había sido un lugar muy especial.  Le gustaba su comunidad, su gente: sencilla, acogedora, no demasiado reglamentada…, cariñosa…  Allí pasó muchos años y según ella, los años mejores  de su vida.

         El año 2005 se integró en la Comunidad de esta Casa.  El cambio de actividad, de costumbres, de organización etc… entre Achao y Sarriá, le costaron mucho. Sin duda habrán sido para ella unos años de crecimiento en su camino espiritual.  En estos años superó un cáncer severo, trabajó por superar su rechazo  a vivir día a día en un ambiente  muy próximo a la vejez, la enfermedad y la muerte.  Este trabajo personal que sin duda se hizo,  lo acompañó de una vivencia interior, de una piedad “a su manera”, como a veces nos decía… de un caminar hacia la muerte, que a veces nos parecía demasiado lento, y que fue compensado con la paz de las últimas horas. 

        Creemos que hoy  Carmen nos está diciendo:   “No me busquéis entre los muertos”.  La vida no puede morir.  La vida únicamente entra en una nueva existencia.  La muerte es un tránsito, un paso al más allá.  Hacia aquel lugar que no sabemos qué es  y que los cristianos llamamos cielo.

     Descansa en esta paz  Carmen, y acuérdate de nosotras

                   Comunidades de Sarriá y de San Gervasio