EXPERIENCIA DE MIS PRIMEROS VOTOS, desde Santo Domingo

Mi experiencia en esta fecha tan especial como fue el 21 de enero, día de Nuestra Señora de la Altagracia, para mí ha sido bendecida por Dios, y motivo de alegrarme porque el Señor se ha fijado en mí, porque no fui yo que lo escogí, sino que ha sido Él quien me ha escogido desde el seno materno y me ha consagrado a Él (Jeremías 1,4-5). Agradezco a Dios por llamarme desde lo que soy, le agradezco María que ha sido mi madre espiritual que me ha acercado hasta el corazón de su hijo Jesús en la oración. Me he sentido enamorada por la persona de Jesús y de su propuesta del Reino, y a pesar de que el camino es difícil, siento que vale la pena como lo he ido experimentando desde mis inicios.

 

Pido la gracia de ser fiel a su persona. Y me brota decirle: gracias porque me has acompañado con tu gracia y me has cuidado como a la niña de tus ojos y porque siento que he venido de ti y a ti vuelvo Señor Jesús. Gratitud siento porque me llamas a vivir tu amor en comunidad y porque quieres que se expanda a los demás entregando cada día mi vida que tú me has dado. Gracias por mi familia y por cada una de mis hermanas de la congregación que han compartido mi felicidad al decirte sí que quiero seguirte, que aunque es pobre mi vida El, la quiere así tal cual es, porque para Él es valiosa y necesaria para la gente más necesitada.

 

«Amamos lo que ya somos».

 

Larissa Infante José