DÍA 8: UNIDAS AL MUNDO CON NUESTRA ORACIÓN

«Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe;  el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá»

La vida de fe no debería aislarnos sino que nos debe obligar a ser responsables unos de otros. No se puede ser cristiano por cuenta propia.

Esto es lo que enfatiza Cristo: “Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo entre ellos”.

Cada vez que atiendo a alguien, me preocupo por alguien, visito al preso o al enfermo, escucho a alguien, alimento al hambriento, visto al desnudo… se lo estoy haciendo al mismo Dios.

ORACIÓN

¡Señor, hazme ver con claridad ! ¡Concédeme la gracia de amar a mi prójimo, con sus peculiaridades y pareceres, con su carácter y su idiosincrasia!

Ayúdame a orar por mi prójimo con el corazón abierto.  Concédeme la gracia, Señor, de que mi corazón esté repleto de misericordia de modo que no juzgue al prójimo sino que mire solo la belleza que atesora en su corazón.

Concédeme la gracia, Señor, de estar abierto a la escucha para que mi corazón se abra a las necesidades de los que me rodean y no me muestre indiferente a sus necesidades más perentorias!.

Permite que mi fe sea firme para llevarla al prójimo con coherencia para que Tu Palabra llegue a los demás con esperanza, con consuelo, con misericordia, con perdón.

Concédeme, Señor, la gracia de que mi corazón se llene de tu misericordia para mostrarme sensible a las sufrimientos y necesidades ajenas y no me aparte de quienes lo necesitan.

Transforma, Señor, mi corazón y mi alma con la luz de Tu Santo Espíritu para que mi vida sea testimonio de tu Verdad.

Tomado de «Orar con el corazón»

Videos

Aumenta mi fe