DÍA 6: SIEMPRE ALEGRES

«OS QUIERO SIEMPRE ALEGRES»

El Papa definió «la alegría cristiana» como «la respiración del cristiano». Porque «un cristiano que no es alegre en el corazón —afirmó— no es un buen cristiano». Quien causa «la alegría en el corazón es el Espíritu Santo».

Si nosotros no miramos a lo que nos espera, el encuentro con Jesucristo, si no tenemos memoria, no tenemos esperanza, no podemos tener alegría». Tal vez «sí tengamos sonrisas, sí, pero la alegría no».

«No se puede vivir cristianamente sin alegría, al menos en su primer grado que es la paz». He aquí por qué el cristiano es un hombre, una mujer de alegría, un hombre, una mujer de consuelo.

«La alegría, en cambio no es vivir de carcajada en carcajada, no, no es eso», —añadió— no es ser divertido, no, no es eso, es otra cosa». Porque «la alegría cristiana es la paz, la paz que hay en las raíces, la paz del corazón, la paz que solamente Dios nos puede dar: esto es la alegría cristiana».

«Nosotros —reconoció el Papa— vivimos en una cultura no alegre, una cultura donde se inventan tantas cosas para divertirse, para pasarlo bien; nos ofrecen por todas partes pedacitos de dolce vita». Pero, «esto no es la alegría —explicó— porque la alegría no es una cosa que se compra en el mercado: es un don del Espíritu». En esta perspectiva, Francisco sugirió mirar dentro de sí mismos, preguntándose: «¿Cómo es mi corazón? ¿Es pacífico, es gozoso, está en consolación?».

No se puede ser «un cristiano oscuro, triste»,  «pidamos al Espíritu Santo que nos dé alegría, que nos dé consolación, al menos en el primer grado: la paz».

(Tomado de la celebración de una misa del Papa Francisco)