DÍA 1: «LA ALEGRÍA DE ANUNCIAR A DIOS»

Los hermanos Marcos y Gertrudis Castañer y Seda, Fundadores de la Congregación de las Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza, dieron el todo por el Todo. Se desprendieron de cuanto poseían materialmente, pero lo más importante es que se dieron en cuerpo y alma para anunciar y llevar el Evangelio .

Sus preferidos fueron los más necesitados y mientras más se entregaban, más alegría experimentaron.

El Papa Francisco nos ha desafiado a todos los consagrados, a “despertar el mundo”, siendo profetas de que la verdadera alegría que viene de Dios y llena toda la vida… por eso hoy queremos reafirmar que queremos ofrecer nuestro corazón y decimos a modo de oración:

«Hacen falta brazos. Hace falta gente con conciencia.

Hace falta gente que se tome muy en serio el destino de los pueblos sin futuro.

Hacen falta testigos que nos toquen las entrañas, que despierten la conciencia tan dormida y tan callada, pues así no hacemos nada.

Hacen falta brazos que no se den a torcer, que hagan de su canto la voz de los pobres, gente muy humana que nos haga recordar el sentido de la vida que sólo Dios puede dar.»

                                                                                        Amén