Desde Xalpitzahuac, México. Estado de Guerrero.

          Hace unos meses las hermanas Filipenses tuvieron que dejar su permanencia en este poblado indígena, que han acompañado desde 2011 de un modo permanente y anteriormente en periodos de misión con los jóvenes misioneros. Allí ha crecido un grupo de laicos filipenses adultos y otro de jóvenes misioneros que van en Pascua a otros poblados de alrededor.

          «En el mes de mayo iremos a Xalpi, pero en estas visitas que hemos hecho pudimos darnos cuenta de que los laicos están preparados para seguir haciendo camino.

          La relación que llevan con el párroco y participación en el trabajo pastoral nos llena de gratitud y alegría.

          La lejanía nos permite ver lo mucho que han crecido y lo mucho que son capaces de participar y de continuar avanzando en sus comunidades.

          Este miércoles de ceniza con una preparación que les dio la parroquia y nuestro acompañamiento, unos días antes, permitió que la celebración propia la realizaran jóvenes, hombres y mujeres de cada comunidad.

          Gracias a Dios por la vida y porque nos permite seguir viviendo con gusto.»

                               Hna. Lorena Mejía