Desde India

          Nos ponemos nuevamente en contacto para compartir algo de nuestra vida y experiencia fundacional.
          El semestre pasado estuvo marcado por la gran novedad de vestirnos con “hábito”, hecho al que se llegó después de los meses anteriores de presencia, en los que descubrimos que era no solo importante, sino  necesario, para los habitantes de esta región, pues hace parte de la “identidad religiosa” que tienen concebida, y que por ahora, no admite cambios; así que tratando de mirar los intereses de nuestro entorno, por encima de nuestros gustos o costumbres, hemos cambiado nuestra forma de vestir, encontrando además, que nos ayuda a tener una vida más simple y práctica.

          El primer acto de integración con la vida religiosa fue la celebración de la Navidad con el Señor Obispo; fue una tarde muy agradable en la que nos sentimos más integradas con las demás congregaciones y en la que Monseñor Josef manifestó su agrado por el cambio, y nos motivó para seguir adelante con el proyecto Filipense en la Diócesis.
          La experiencia de la Navidad y el año nuevo fueron muy significativas, pues la comunidad católica lo celebra todo en torno a su Parroquia, y al terminar los oficios religiosos, los indúes y musulmanes están listos para compartir también el saludo de “Feliz Navidad” o el de “Feliz año nuevo”, aunque no tengan los motivos de nuestra fiesta y cuenten con otro calendario… aquí todos celebramos las fiestas de todos… y realmente son muchas fiestas en las que la integración es espontánea, con respeto por los símbolos y las tradiciones.

          Así, el primero de enero presenciamos el desfile alegórico de los “Carnavales de Cochi”, una fiesta que integró las tres religiones, y que en siglos pasados cada una celebraba en lugares diferentes; ahora están unidos recibiendo cientos de artistas y turistas procedentes de varios lugares del país y extranjeros de los cinco continentes.

          El tiempo de Cuaresma y la Semana Santa fueron días muy especiales, todos los católicos suspenden el consumo de carne, pescado o huevos, solo consumen vegetales y practican completo ayuno y abstinencia todos los viernes y la Semana Santa completa.
           Las parroquias tienen jornadas especiales de: retiros espirituales y Confesiones, y nos atrevemos a afirmar, que nadie se queda sin acercarse a este Sacramento, las filas en torno al confesionario son la característica de todos los viernes y lo hacen por grupos: niños, jóvenes, adultos, ancianos… y nosotras, como no, también lo hicimos: con un sacerdote Indio que estudió en Portugal, así que le hablábamos en español e inglés y el nos contestaba en portugués… lo importante es que Dios lo entiende todo, de eso no tenemos duda.
           Las ceremonias son vividas con muestras de verdaderos sentimientos de tristeza y dolor durante el viernes santo y el cambio en la mañana de Pascua es total: sus rostros, el vestuario y todo alrededor de la Parroquia es una fiesta que realmente mueve el corazón.
          Así pues, procuramos seguir en actitud de Pascua, seguras de encontrarnos en el camino con el Resucitado que día a día nos quiere hablar, recordando nuestro origen y el compromiso que tenemos con los más necesitados… esperamos no dejarlo pasar de largo, para que sea El quien siga abriendo el camino, que el Señor tiene para nosotros en estas tierras.

                                   Esmeralda – Mercedes

                                    SURSUM CORDA