CUANDO UN AMIGO SE VA… de SEVILLA

25 AÑOS DE MISIÓN FILIPENSE COMPARTIDA

          La canción del «Amigo que se va» la hemos oído y cantado siempre con cierta emoción pero en esta encrucijada, en la que dejamos esta querida tierra andaluza, ha resonado con mucha fuerza en nuestro corazón. Hoy, domingo 11 de Octubre, en la Parroquia, la celebración Eucarística ha tenido un tinte especial: nuestra despedida.

          La Comunidad Parroquial se había congregado ya con esta intención que expresó y motivó el P. Rafael al comienzo de la misma. Embargada por la emoción y la pena por el amigo que se va, ha vivido esta Eucaristía como acción de gracias a Dios por la misión que en estos 25 años las Hnas. Filipenses hemos venido realizando. Realmente hoy hemos experimentado que hemos formado parte de una auténtica familia.

         Sí, hemos sentido la orfandad en los rostros cargados de lágrimas sin poder pronunciar palabra. Cuando la Asamblea cantaba «Pescador de Hombres» resonaba en todo el ambiente el misterio de estas palabras: «Él me llamó, El me eligió, lleva en su barca el timón… soy mensajero de amor».

         Al final de la Eucaristía tuvimos el acto de despedida como tal; sencillo y entrañable como no podía ser de otra manera. Comenzó el P. Rafael agradeciéndome especialmente los 25 años vividos con ilusión y alegría en la tarea pastoral de nuestra presencia Filipense en Sevilla. A continuación yo expresé el agradecimiento y cariño que sentía por todos los que durante estos años habían vivido y compartido conmigo estos afanes pastorales y les recordé la historia de esta Fundación, que hoy tengo a bien transmitir a través de este escritopara que juntas demos gracias a Dios por lo que la Congregación va haciendo en su Iglesia.

           Han pasado 25 años desde que M. Julia Martín, Superiora General, apoyada por el Consejo General, decidiese nuestra presencia en Sevilla, que me he mantenido aquí «contra viento y marea», apostando por este tipo de Comunidad de Inserción, que acerca más a la realidad de la gente. Por ella han pasado diez hermanas: Charo, Isabel, Carmen, Raquel, Olga, Celes, Basi, Maruja, Ana Mari, Asunción y yo; algunas ya se nos han adelantado en el Paraíso. Todas han dejado lo mejor de sí mismas, porque ese es el compromiso al que nos urge nuestro carisma. Somos muy conscientes de que, quienes cerramos nuestra presencia en esta querida Sevilla, de alguna manera recogemos el cariño y gratitud de corazón de la Comunidad Parroquial hacia todas las Hermanas.

          Recuerdo que vinimos a Sevilla para abrir con los PP. del Oratorio esta nueva Parroquia de «S. José y Sta. María», en esta zona de expansión de Sevilla-Este, que Monseñor Amigo Vallejo deseaba estuviese bajo la inspiración del Carisma Filipense. Comenzó la andadura de la Parroquia teniendo por sede nuestra propia casa Comunidad de Hnas. «S. Felipe Neri», las Misas Dominicales y demás encuentros y celebraciones en ella fueron una auténtica gozada. Mientras, las Hermanas nos dedicamos a la promoción humana y evangelización cristiana en los Centros Educativos Públicos del entorno. A su vez íbamos convocando desde los inicios grupos con niños, jóvenes y adultos para comenzar a crear «familia».

          Según crecía el barrio, fuimos contactando con las familias y detectando las necesidades más perentorias como la de elevar el nivel cultural y poder acceder cuantos pudiesen, a la obtención del Graduado Escolar y otras habilidades que les capacitase para su desarrollo personal y mejores posibilidades de trabajo. Con este fin abrimos el Centro Socio Cultural Felipe Neri en unos locales cedidos por el Ayuntamiento que quisimos fueran tutelados por Cáritas Parroquial.

        Las Hermanas, desde los inicios, nos hemos dedicado a todos los campos de apostolado: Catequesis con niños y Catecumenado con jóvenes y adultos, Liturgia y Coro Parroquial Sursum Corda, Cáritas, visita y seguimiento a familias y enfermos, llevándoles la comunión, ello nos ha llevado a participar en el Consejo de Pastoral Parroquial. Personalmente también he participado en el Consejo de Pastoral Arciprestal como representante de la Pastoral Educativa ya que yo he coordinado la formación permanente de los profesores de Religión de Arciprestazgo. El hecho de haber dado clases en el V Centenario y posteriormente en el Valle Inclán a toda la ESO y Bto. me permitió derivar a jóvenes hacia la Parroquia y llevar con ellos una Pastoral juvenil.

        Es la etapa en la que estaba en el Equipo de Pastoral Juvenil de la Congregación en España, y celebramos Encuentros, Convivencias y Pascuas Juveniles preciosas entre nosotras y con las otras RR. Filipenses de Sevilla, que para nosotras han sido, como son hoy las RR. Agustinas, prolongación de nuestra comunidad, siempre en minoría de Hermanas; han sido auténticos regalos del cielo.

        Desde Sevilla también atendimos el Secretariado de la Pastoral Social de la Congregación en España, asesoradas por Luis Argüello, actual vicario de Valladolid. Y seguimos colaborando con el Movimiento Cultural Cristiano en su lucha contra las causas del hambre, paro y esclavitud infantil.

       El Centro Felipe Neri, con el tiempo ha cubierto las necesidades básicas del barrio, aunque desde la Parroquia seguimos manteniendo nuevos talleres para ellos, se cedió a Cáritas Diocesana para llevar a cabo un Proyecto con Inmigrantes, que son acogidos en pisos del barrio tutelados por la misma Cáritas. Nosotras nos ofrecimos para dar clases de la ESA con una Hna. Agustina cada una en su ámbito de Sociales, Lengua y Matemáticas. Os podemos decir que estos alumnos inmigrantes nos han robado el corazón y nos hemos volcado con ellos, haciendo un seguimiento personal con cada uno más allá de las clases. Algunos van saliendo adelante, otros están pasando por graves dificultades… a estos les dejamos en el camino pero en manos de personas profesionales de Cáritas que no les van a abandonar.

        Ante la llamada urgente del Papa Francisco hemos salido a las periferias del barrio de Torreblanca, colindante con el nuestro y uno de los más deprimidos y problemáticos de Sevilla. Ha sido de las experiencias más fuertes que hemos vivido en estos últimos años, desde que me jubilé del IES. El arrancón ha sido tremendamente doloroso, pero como Dios es Providente dejamos, en nuestro lugar, a dos religiosas de otras Congregaciones, que se acaban de jubilar. ¡¡¡Bendito sea!!!

          Ahora se nos requiere en otra presencia de nuestra Congregación… y allí acudimos a atender lo mejor posible la misión que el Señor nos tiene reservada en Valladolid. De antemano contamos con la luz y la fuerza del Espíritu que nos llega de la mano de nuestro entrañable S. Felipe Neri.

          De la Cdad. Parroquial hemos recibido el ciento por uno en valoración, apoyo y cariño inmenso. Hemos llorado con muchos de los mensajes que nos han ido enviando en la medida que se han ido enterando de nuestra partida. Y hoy nos han hecho entrega de estos diplomas firmados por un buen grupo, a pesar de que en este puente del Pilar han faltado muchos, y de una escultura de S. Felipe Neri que está señalando El Paraíso hacia el nos encaminamos con todo el ardor de nuestro corazón. Allí celebraremos el Festín Definitivo con todos los Santos y con los que el Señor, en esta vida, nos ha entrelazado en la llama de su amor.

          Sabéis que el gran regalo en estos últimos años que el Señor nos ha hecho ha sido el de Cristina, una joven estudiante del grupo de Catecumenado Permanente que se ha prendado de nuestro Carisma y quiere ser Filipense. Encomendemos juntas esta vocación a S. Felipe Neri

 

¡BENDIGAMOS AL SEÑOR!

Hna. Ana Mª Lafuente

 

Sevilla, 11 de Octubre de 2015