COMUNIDAD

«Tuve hambre y me dieron de comer, estaba desnudo y me vistieron, Fui forastero y me recibieron, estaba triste y me alegraron, sin ilusiones y con miedo por tanta violencia y me dieron esperanza…»

         En la comunidad de Torreón, atendiendo los signos de los tiempos, hemos procurado la «Renovación Cristiana de la Sociedad», desde esta cotidianidad de La Laguna, y esto nos causa alegría que queremos compartir con ustedes. Nuestro quehacer para animar la misión que realizamos como Hermanas y compañeras, desde cualquier lugar del mundo en que nos encontramos, para pedirles sus oraciones y solidaridad también.

          En la colaboración que se realiza en la Parroquia de San Judas, dirigida por los padres Jesuitas, actualmente la hna. Rosa forma parte del Ministerio de Migrantes, ya que a Torreón llegan herman@s que van a Estados Unidos, en busca de mejores condiciones de vida. Ellas y ellos provienen de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, a veces llegan mujeres embarazadas, menores de edad, enfermos y con mucha hambre, cansadas-os. Son personas que han sufrido mucho en el largo trayecto por diferentes países, con experiencia de secuestro, extorsión, violación sexual, golpes, amenazas… ya sea por bandas de delincuentes o por las propias autoridades. Por la aplicación de políticas de repatriación de E. U. llegan muchos deportados mexicanos, algunos han estado en cárceles gringas y desde allí les expulsan llevándoles a la frontera, también los detienen en el trabajo y aunque tengan 20 o 30 años viviendo en ese país los echan sin sus pertenencias, en lugares alejados de su estado natal.

        El gobierno mexicano interviene muy poco a favor de los-as migrantes. Dentro del territorio mexicano los migrantes viajan a través del tren llamado «la bestia» o el tren de la muerte. En el recorrido del tren muchos caen, algunos se rompen una parte del cuerpo, otros quedan mutilados y unos más mueren arrastrados. Ante la situación mencionada, y para una mejor atención de estas personas, las parroquias San Judas y Santa Cecilia fundaron el Centro de día para migrantes «Jesús Torres Fraire». Este da sus servicios de 9 a 4 p.m. y esta ubicada en la colonia Las Julietas, cerca de las vías del tren. La hna. Rosa Zúñiga ayuda a organizar el centro y los recursos necesarios para sus servicios, así como la red parroquial de apoyo a migrantes, que consiste en varias actividades de sensibilización que den como resultado la solidaridad con éste ministerio específico. Para ello se hacen talleres de formación para el equipo, actividades económicas (ventas, rifas, donaciones), difusión y campañas para dar a conocer esta realidad; todo con el fin de que aumenten los-as laic@s comprometidos con nuestros herman@s que pasan por Torreón. pues «queremos ser una iglesia samaritana».

          Consideramos que todo este trabajo es en torno a nuestro carisma ya que Marcos y Gertrudis atendieron a jóvenes migrantes que llegaban del campo a la ciudad a trabajar; en peligro y vulnerabilidad, antes, San Felipe visitaba los hospitales donde había en su mayoría gente forastera (peregrinos, o migrantes) enferma que no tenía a donde ir o quién los cuidara. San Felipe curaba y atendía a los enfermos, los alentaba para que no perdieran la esperanza y pudieran salir de esa situación, que conservarán su dignidad y fe.

          La Hna. Carmen Melendro ha estado animando el proyecto de ecología, en el cual se trata de hacer consciencia del grave riesgo que esta corriendo nuestro planeta a causa de la devastación humana de los sistemas ecológicos y por la contaminación, también se impulsan pequeños proyectos como el uso del horno solar, la siembra de huertos caseros, conocimiento de los cultivos de acuerdo a la época, reproducción de árboles frutales, campañas varias, elaboración de compotas, entre otras actividades. Este proyecto se promueve desde el centro de Desarrollo Comunitario del Nazas (DECONAZ).

          La Hna. Teresa López, se integro en mayo a esta comunidad, y cuando llegó a Torreón no tenía empleo, buscó clases, sin embargo no tuvo ninguna oportunidad, lo que apareció providencialmente fue un trabajo por la cultura de la paz, apenas incipiente en la región de la Laguna. Consiste en la promoción de 13 talleres, como un espacio de formación, análisis y fortalecimiento de elementos de la paz. Estos talleres se imparten en ambientes religiosos, en escuelas, en lugares de otro tipo de trabajo, en el interior de una familia, etc., es decir, donde se permita, se van buscando los espacios. Las temáticas que se abordan son sobre los tipos de violencia, los diferentes tipos de paz, la no violencia activa, la tolerancia, la violencia como algo cultural y no natural, la violencia de género hacia las mujeres, el control del miedo, varios temas abordan el perdón desde diferentes enfoques y con dinámicas, la reconciliación personal, social y la autoestima comunitaria para el compromiso de la paz.
 
         Estos talleres, además de permitir conocer gradualmente la geografía de dos diócesis Torreón y Gómez Palacio, permiten dar a conocer la Congregación y tener contactos para la promoción vocacional. De los grupos que toman los talleres surge hacer compromiso con su comunidades, de ello han derivado los talleres de dibujo, arte y paz. Éstos talleres para jóvenes, adolescentes y niñas-os, son financiados por el Centro de Estudios Ecuménicos, que es otro de los espacios en los que colabora la Hna Teresa, y desde el cual se impulsa el Colectivo Shalom, que realiza un conversatorio por la construcción de la paz mediante temas, conversaciones y boletines que fortalezcan el trabajo y aporte de los diferentes grupos que conforman el colectivo.

          También estamos formando la familia filipense, con personas de diferentes ejidos, como La Palma, Santa Fe, San Agustín, San Luis, etc., En momentos especiales nos acompañan personas de otras comunidades, nos reunimos una vez al mes y con otros grupos en sus comunidades, cada ocho días. En estas reuniones se da a conocer la vida de San Felipe, y de los Padres Fundadores, además de formación en Biblia. El matrimonio compuesto por el señor Benjamín y la Sra. Hortensia del ejido de La Palma ya hicieron promesas ante la comunidad de llevar el compromiso de promover la Espiritualidad Filipense y la promoción vocacional.

          Cualquiera de éstos aportes no son fáciles, Dios nos va llevando a servir, aún nos falta mucho, sin embargo agradecemos a Dios la oportunidad de ser Misioneras Filipenses en esta realidad, sin duda Él camina con nosotras, por pura gratuidad, para nuestro bien y sobre todo del de nuestras-os hermanas-os. 
                          
                             A sus oraciones nos encomendamos.
 
                                  ¡SURSUM CORDA!
                                                                   Hna. Teresa López Olvera Diciembre 2013.