Colaborador en la tierra y en el cielo

          Orlando Solís, Dios quiso llevarte con Él para convertirte en nuestro colaborador desde el cielo, cuando ya te faltaban las fuerzas para seguir una vida de servicio intensa a los tuyos y a los más necesitados.

         No te amedrantó, el qué dirán, ni el cansancio , ni las enfermedades, ni el sufrimiento, ni las incomprensiones para seguir fiel a tus compromisos con la Iglesia y con nuestra Comunidad de hermanas.

        Desde antes de nosotras llegar en el 1993 , te comprometiste a cuidar la casa donde viviríamos designando uno de tus hijos , hasta que llegáramos, nos enseñaste y acompañaste a muchos lugares , luego fuiste un apoyo incondicional en los diferentes proyectos , como fueron alcohólicos anónimos, el lavatin para personas necesitadas , la pastoral carcelaria y el Comedor de ancianos, Poco a poco te fuiste convirtiendo en colaborador nuestro, hasta llegar a decirnos que tenia un compromiso con la Congregación y de no hacerlo te moriría . Hiciste taya nuestra espiritualidad comprometiéndote en un verdadero Laico Filipense, admirador apasionado de San Felipe.

         Solís, sigue tu labor desde el cielo por tus hermanas filipenses que con tanto amor cuidaste junto a tu esposa, cuando estuviste entre nosotras .

         Gracias Papá Dios por el regalo de Solís, por su fidelidad, su amor y sensibilidad ante el necesitado.

                                    Las hermanas Filipenses