UN NUEVO ANIVERSARIO EN ACHAO

Un nuevo aniversario se celebró a finales de junio en la comunidad educativa del Liceo Ramón Freire en Achao.

La historia del Liceo Filipense Ramón Freire ha dejado huellas en la comunidad de Achao durante los 63 años que lleva formando a niños y jóvenes del archipiélago de Quinchao y otros puntos de la Isla de Chiloé. Cada año que pasa se sigue trabajando la identidad filipense como centro del quehacer académico, formativo y espiritual.

Después de varios años de celebración del mes de octubre, considerando las mejores condiciones del clima, este año se realizó el aniversario en época de invierno para rescatar y recordar los inicios del Liceo con la llegada de las primeras Hermanas Filipenses, que arribaron a la isla un 30 de junio de 1954. Provenientes de España formaron la primera delegación de Hermanas María Consolata Antonio, Marcela de Porras, María Luisa Gutiérrez y Herminia Sancho Paredes.

El centro de alumnos, organizador de la semana aniversario tuvo como objetivo central de la celebración, el de unir a los estudiantes con un propósito en común como es el de FORTALECER LA IDENTIDAD Y EL ESPÍRITU FILIPENSE, y lograr festejar un año más de entrega y dedicación de las Religiosas Filipenses a la comunidad educativa.

Las alianzas fueron formadas por cursos de enseñanza básica y media, llegando a conformarse cuatro alianzas que durante la semana participaron de diversas actividades.

La apertura de la semana fue con un acto artístico cultural, para dar luego inicio a las actividades recreativas y de competencias como: la barra baila que consistió en que toda la alianza bailó una coreografía creada por ellos mismos. Se incorporó una mascota por alianza que los representó.

A mitad de semana los Padres de los estudiantes brindaron un show artístico en la que se lucieron con mucha creatividad, alegría y buen humor.

Al concluir la semana se realizó la fiesta de los estudiantes en la que disfrutaron del baile y de la música. Como cierre final se compartió un desayuno comunitario donde también se dio gracias a Dios por todo lo vivido y compartido con la alegría filipense que nos caracteriza y que nos invita a crecer en identidad.