EXPERIENCIA DE UN RETIRO

Un grupo de treinta jóvenes se reunieron para hacer un retiro de tres días en nuestra casa de la Penson, y al retirarse nos dejaron el siguiente escrito:

«Gracias por las atenciones de parte de ustedes durante el retiro, fueron muy atentas con todos nosotros y  colaboradoras con el desarrollo  del retiro una vez más. La comida fue muy buena y siempre a su tiempo. La distribución   de las habitaciones  fue buena, también y siempre que necesitábamos  algo  nos lo suministraron.

Con relación al desarrollo de estos días,  el espacio fue adecuado para  la cantidad de jóvenes, lo único que tal vez habría afectado fue el apagón.  Fue algo inesperado por su larga duración, pero al parecer fue la voluntad de Dios, ya que, aunque no se durmió bien, para nuestra sorpresa los jóvenes asumieron con madurez, sin ninguna queja ni protesta, estaban muy animados aún con el gran calor que había. El comportamiento de ellos fue excelente.  En eso como en muchas otras cosas se vio cómo estaban viviendo su relación con Dios y cómo eran capaces de asumir dificultades a las que no estaban acostumbrados.

Los testimonios de los jóvenes fueron muy buenos y muchos.   El Señor hizo su  obra.  Se vio que  cada tema y oración fue de mucho provecho para todos. A muchos se les notó física y emocionalmente  el cambio que tuvieron durante el fin de semana y fue de  beneficio tanto individual como comunitario, ya que son todos de un grupo de la misma parroquia. Seguimos orando para que los frutos se vayan viendo, sobre todo que el testimonio  de cada uno constituya un llamado para otros jóvenes y para sus respectivas familias.

Gracias por las atenciones de parte de ustedes durante el retiro, fueron muy atentas con todos nosotros y  colaboradoras con el desarrollo  del retiro una vez más. La comida fue muy buena y siempre a su tiempo. La distribución   de las habitaciones  fue buena, también y siempre que necesitábamos  algo  nos lo suministraron.

Con relación al desarrollo de estos días,  el espacio fue adecuado para  la cantidad de jóvenes, lo único que tal vez habría afectado fue el apagón.  Fue algo inesperado por su larga duración, pero al parecer fue la voluntad de Dios, ya que, aunque no se durmió bien, para nuestra sorpresa los jóvenes asumieron con madurez, sin ninguna queja ni protesta, estaban muy animados aún con el gran calor que había. El comportamiento de ellos fue excelente.  En eso como en muchas otras cosas se vio cómo estaban viviendo su relación con Dios y cómo eran capaces de asumir dificultades a las que no estaban acostumbrados.

Los testimonios de los jóvenes fueron muy buenos y muchos.   El Señor hizo su  obra.  Se vio que  cada tema y oración fue de mucho provecho para todos. A muchos se les notó física y emocionalmente  el cambio que tuvieron durante el fin de semana y fue de  beneficio tanto individual como comunitario, ya que son todos de un grupo de la misma parroquia. Seguimos orando para que los frutos se vayan viendo, sobre todo que el testimonio  de cada uno constituya un llamado para otros jóvenes y para sus respectivas familias».