Homenaje en acción de gracias en Pasto, por la vida de Hna.Pilar Zarzosa

El pasado miércoles 24 de octubre, celebramos en Pasto, junto con la comunidad educativa del Colegio, los familiares de nuestras hermanas, laicos, exalumnos, religiosos de la ciudad y amigos Filipenses, la Eucaristía de Acción de Gracias por la vida y misión en nuestro Colegio, de nuestra hermana Pilar Zarzosa.

Compartimos las palabras de gratitud de hna.Luz Enith Galarza, superiora de la comunidad de Pasto.

Muy querida hermana, Pilar…

Cuando alguien que amamos vuela para encontrarse con Dios y perderse en Él para ser definitiva y plenamente eternidad, a cambio  de su presencia nos quedan recuerdos y hoy, entre todos nosotros podríamos reunir un montón de esos recuerdos hechos a base de enseñanzas, plegarias,  risas,  confidencias, consejos,  escucha amorosa, palabras de ánimo, frases oportunas, llenas de sabiduría, ayuda incondicional y mucho, mucho más.

El 10 de junio del presente año, en cuanto llegué a España para viajar a la India, tuve la posibilidad de enviarle un mensaje vía whatsaap, que quiero compartir con ustedes en esta mañana porque estoy segura que reúne también,  aquellas palabras que todos aquí queremos dedicarle, el mensaje decía: “Hay ángeles disfrazados de humanos que están cuando más los necesitas. Hay personas de alma brillante y sonrisa contagiosa que abrazan tan bonito que te olvidas del tiempo y cambian tu vida por completo”… Así era ella para nosotros.

Algunos dicen que cuando lloramos la pérdida de un ser querido, en realidad no lo hacemos por ella o él, sino por nosotros mismos;  por la tristeza de pensar que nos quedaremos sin el amor que recibíamos de esa persona.  Personalmente, estoy convencida de que se necesita fe para afrontar la muerte de quienes amamos y mucha confianza en Dios para transcender el dolor y creer en la vida eterna.

Nosotras como religiosas,  estamos llamadas a mirar cada circunstancia desde la óptica de esta fe y a  hacer de la vida,  un camino de preparación para el encuentro definitivo con Aquel a quien hemos consagrado nuestras vidas.  Pilar dedicó su vida al amor y servicio en nuestra Congregación por 65 años, 39 de los cuales nos fueron regalados a nosotros en Colombia. Ella salió desde muy jovencita a Cuba y luego vino  aquí a entregarnos la bondad de su corazón y los talentos que Dios hizo fructificar tan generosamente como ella nos los compartía.

La fe nos susurra que su vida alcanzó la plenitud, que se encontró con nuestras hermanas que al igual que ella, perseveraron en su propósito de entregarlo todo en nuestra Congregación, y que junto a ellas, sus familiares y amigos, se reúnen en medio de la felicidad y el AMOR verdadero.  Pilar seguirá siendo luz para cada uno de nosotros y su recuerdo llegará acompañado de la inmensa gratitud que le profesamos por tanto amor donado, por todo el bien que nos ha hecho.

También desde la fe,  recibimos la buena noticia de que no estamos solos,  mientras vamos de camino por la vida nos encontramos con los otros, todos hechos a imagen de Dios, guardando rasgos de la divinidad en nuestro ser, y en el cielo nos esperan aquellos que como Pilar ya han partido y que nunca han dejado de estar a nuestro lado.

San Felipe estará sonriendo con ella,  compartiendo las anécdotas resultado de haber formado a tantos niños y jóvenes; junto a Marcos y Gertrudis comentarán cómo es posible seguir renovando la sociedad cuando el Evangelio se lleva a través de la virtud y la ternura. Mientras que nosotros aquí, convertiremos nuestros recuerdos en plegarias de acción de  gracias a Dios por ofrendarnos su vida.