Vuelvo a decir SI al Señor

21 DE ENERO. SOLEMNIDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA, PROTECTORA DEL PUEBLO DOMINICANO.

En este día  especial, con un corazón agradecido vuelvo a decir SI al Señor a través de la renovación de mis votos. Decir sí al Señor no es algo que salió de la nada ni es fruto de mi bondad personal, es el resultado la vocación que por su infinito amor, Dios me ha regalado.

En la realidad de nuestra misión confirmo lo afortunada que he sido al recibir la gracia de mi vocación y el deseo de dar lo mejor de mí, desde lo que soy, con mis luces y sombras.

Recibí el regalo de la vocación  de manera personal, pero  vivo en comunidad, una comunidad que yo no elegí pero que Dios me la regalo. En ella tengo la oportunidad de poder crecer en el día a día.  Agradezco mucho a Dios por esta congregación, por mis hermanas, con ellas me siento acogida, apoyada y aceptada a pesar de lo diferentes que somos. Sin este apoyo es difícil vivir el seguimiento, pero cuando contamos con estas manos amigas es más fácil vivir la alegría de seguir a Jesús. En esta congregación me siento en casa, me siento en familia, esto me motiva a seguir hacia adelante y a ser agradecida.

Desde que entre en la congragación, mi meta comunitaria principal, es llevarme bien con mis hermanas y Dios me ha dado la gracia de lograr ese objetivo y eso me da mucha alegría. Vivir bien en la comunidad es vivir la vocación a plenitud. Esto no quiere decir que no hayan dificultades,  cuando nos sentimos en familia las dificultades se asumen como algo normal de las relaciones interpersonales y de nuestra condición humana como tal.

Por esto y por tantas cosas me siento agradecida y vuelvo a decir SI al Señor.

Aurelia Galva, R.F

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