RENOVADA EN LA VOCACIÓN

Renovar mí SI al Señor en esta fiesta tan significativa para mí, de la Solemnidad  de la Inmaculada Concepción  de la Virgen María me llena de esperanza y de confianza.

Cada año es una vivencia nueva. Ver mí vocación desde el personaje de María la cual me recuerda  como Dios se fija en la Virgen, una joven sencilla y pobre de Nazaret. Y ver como se fija en Fátima  una joven pobre con las ganas de seguirlo, de Castaño  que escuchó el llamado del Señor en esta Congregación: Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza. En este camino cumplir lo que Dios quiere de mí, exige pureza de corazón, rectitud de intención y generosidad en la entrega. La confianza en el Señor me lleva a decirle a la Virgen María bajo esta advocación de la Inmaculada que interceda ante su hijo Jesús por esta pobre sierva, para que yo pueda ser dócil a su voluntad, como lo fue ella en su llamada y misión.

El evangelista Lucas presenta a María como la mujer que supo escuchar la voz del Señor y dar respuesta para realizar el plan de Dios. En el llamado del día a día, mi intensión es responder a Dios con la palabra de la Virgen al Ángel: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

“… y llamó a los que él quiso: y vinieron justo a él”. Mc 3, 13. Mi llamado siempre lo he visto como lo que es, un regalo de Dios que debo cuidar con la ayuda del mismo Señor, ahora inicio el año siete y de este número sabemos lo que significa, el cual es de plenitud y perfección.

Así quiero que sea este nuevo año que inicio hoy, y así será porque cuento con el que me eligió: (“No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes” Jn 15, 16) y con cada una de las oraciones de mis hermanas filipenses las que el Señor llamó para que formáramos comunidad.

Este transcurrir ha sido muy grato para mí ya que en la experiencia me he sentido llamada cada día en el servicio  que doy como religiosa filipense. En cada momento trato de ver la mano de Dios actuando en mi vida, por medio de la oración, la lectura orante y con la revisión del día al finalizar la jornada.

María no rehúye a la   voluntad de Dios, la acepta y se pone en camino. Sabe que hacer la voluntad de Dios, salva y da felicidad. María no se equivoca cuando le da al Señor esta repuesta  de afirmación. Yo pienso que como María la hermana de Marta yo he elegido la mejor parte, que no me será quitada.

Quiero terminar agradeciendo a Dios todos los dones que ha puesto en mi vida y en la vida de las personas que se relacionan conmigo, en especial mis hermanas de congregación y mi familia.

Renovar mí SI al Señor en esta fiesta tan significativa para mí, de la Solemnidad  de la Inmaculada Concepción  de la Virgen María me llena de esperanza y de confianza.

Cada año es una vivencia nueva. Ver mí vocación desde el personaje de María la cual me recuerda  como Dios se fija en la Virgen, una joven sencilla y pobre de Nazaret. Y ver como se fija en Fátima  una joven pobre con las ganas de seguirlo, de Castaño  que escuchó el llamado del Señor en esta Congregación: Religiosas Filipenses Misioneras de Enseñanza. En este camino cumplir lo que Dios quiere de mí, exige pureza de corazón, rectitud de intención y generosidad en la entrega. La confianza en el Señor me lleva a decirle a la Virgen María bajo esta advocación de la Inmaculada que interceda ante su hijo Jesús por esta pobre sierva, para que yo pueda ser dócil a su voluntad, como lo fue ella en su llamada y misión.

El evangelista Lucas presenta a María como la mujer que supo escuchar la voz del Señor y dar respuesta para realizar el plan de Dios. En el llamado del día a día, mi intensión es responder a Dios con la palabra de la Virgen al Ángel: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

“… y llamó a los que él quiso: y vinieron justo a él”. Mc 3, 13. Mi llamado siempre lo he visto como lo que es, un regalo de Dios que debo cuidar con la ayuda del mismo Señor, ahora inicio el año siete y de este número sabemos lo que significa, el cual es de plenitud y perfección.

Así quiero que sea este nuevo año que inicio hoy, y así será porque cuento con el que me eligió: (“No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes” Jn 15, 16) y con cada una de las oraciones de mis hermanas filipenses las que el Señor llamó para que formáramos comunidad.

Este transcurrir ha sido muy grato para mí ya que en la experiencia me he sentido llamada cada día en el servicio  que doy como religiosa filipense. En cada momento trato de ver la mano de Dios actuando en mi vida, por medio de la oración, la lectura orante y con la revisión del día al finalizar la jornada.

María no rehúye a la   voluntad de Dios, la acepta y se pone en camino. Sabe que hacer la voluntad de Dios, salva y da felicidad. María no se equivoca cuando le da al Señor esta repuesta  de afirmación. Yo pienso que como María la hermana de Marta yo he elegido la mejor parte, que no me será quitada.

Quiero terminar agradeciendo a Dios todos los dones que ha puesto en mi vida y en la vida de las personas que se relacionan conmigo, en especial mis hermanas de congregación y mi familia.

¡ SURSUM CORDA !