RECORDANDO A M. Mª FRANCISCA

EN EL ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

(28 DE AGOSTO DE 1960)

Hoy, recibimos un mensaje de vida que puede servir para interrogarnos cada una, sobre cómo vivimos algunos de estos puntos que el autor D. Gabriel Molinero, sacerdote, destaca después de haber estudiado algunos escritos de la Sierva de Dios.

¿Caridad, gratuidad…? Cuál es el motor que me ayuda en la trascendencia espiritual de mi vida ? …

Después de haber leído algunos de sus escritos y de haber escuchado diversos testimonios de personas que la conocieron y trataron, mi impresión es que fue una mujer que vivió su consagración religiosa con mucha gratuidad y gran generosidad.

GRATUIDAD para recibir los dones y sorpresas que Dios le fue ofreciendo en cada uno de los momentos, situaciones y acciones de su vida.

GRATUIDAD para dejarse conducir por la acción del Espíritu del Señor.

Esta gratuidad, trató de convertirla en gratitud a Dios y en generosidad para los demás.

Gratitud y generosidad, que invitan a quien se acerca a ella a dar gracias por sus recuerdos, sus gracias, sus cariños, sus ayudas y regalos, por su salud y alegría.

Su generosidad y gratitud le hicieron “ir siempre más allá de lo suyo”. Le hicieron extender su actitud a realizar un servicio gratuito hacia Dios y hacia los demás.

Generosidad y gratitud fueron el motor de su vida religiosa que la vivió con desprendimiento y desapego, supeditándolo al servicio y la caridad.

Señalo dos mensajes entresacados de sus escritos:

“La caridad destruye todo egoísmo y no vive para sí, sino para Dios y el prójimo”

“Aprender de Jesús a conjugar el verbo aguantar”

Equipo de Canonización de  M. Mª Francisca

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