RECEMOS A SAN JOSÉ POR EL CORONAVIRUS

El Santo Padre, mediante un mensaje de video, ha propuesto rezar esta oración a San José, puesto que hoy se celebra su solemnidad: “Protege, Santo Custodio, a nuestro país. Ilumina a los responsables del bien común para que sepan, como tú, preocuparse por las personas confiadas a los que tienen responsabilidad”.

“Dona la inteligencia de la ciencia a cuantos buscan medios adecuados para la salud y el bien físico de los hermanos. Sostiene a quien se entrega por los necesitados: los voluntarios, los enfermeros, los médicos, que están en la primera línea del cuidado a los enfermos, también a costa de su propia seguridad”.

“Bendice, San José, a la Iglesia: a partir de sus ministros, hazla signo e instrumento de tu luz y de tu bondad. Acompaña, San José, a las familias: con tu silencio orante, construyes la armonía entre padres e hijos, de modo particular entre los más pequeños”.

“Preserva a los ancianos de la soledad: haz que ninguno quede a merced de la desesperación del abandono y del desánimo. Consuela a los más frágiles, fortalece a quien duda, intercede por los pobres. Con la Virgen María, suplica al Señor para que libere al mundo de toda pandemia. Amén”.

Rezar unidos

En el mensaje de video, el Papa Francisco muestra su respaldo a la iniciativa de la Conferencia Episcopal Italiana y hace un llamamiento a que la población ayude “a permanecer firmes en aquello que cuenta de verdad” en una situación inédita “en la cual todo parece tambalearse”.

El Papa recuerda que “la oración del Rosario es la oración de los humildes y de los santos que, en sus misterios, con María, contemplan la vida de Jesús, rostro misericordioso del Padre. Y cuánta necesidad tenemos de ser verdaderamente consolados, de sentirnos envueltos por su presencia de amor”.

Asimismo, hace un llamado a estrechar los lazos familiares para evitar que el confinamiento hunda la moral de las personas: “Hagámonos cercanos los unos de los otros, ejercitando entre nosotros, en primer lugar, la caridad, la comprensión, la paciencia, el perdón”.

“Por necesidad, nuestros espacios pueden haberse reducido a las paredes de casa, pero tenéis un corazón más grande donde el otro siempre puede encontrar disponibilidad y acogida”, afirma.

Por último, pide que esta tarde, durante el Rosario, todos recen unidos “confiándonos a la intercesión de San José, custodio de la Sagrada Familia, custodio de cada una de nuestras familias. También el carpintero de Nazareth conoció la precariedad y la amargura, la preocupación por el mañana; pero supo caminar en la oscuridad de determinados momentos, dejándose guiar siempre sin reservas por la voluntad de Dios”.

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