Pastoral Parroquial y Social en Colombia

Queridas hermanas, queremos compartirles lo que ha sido la experiencia pastoral desde el área social y parroquial en Colombia.

Son muchos los campos en los que buscamos llevar un mensaje de fe y esperanza a los grupos y comunidades con las que trabajamos y con las que sentimos el deber de aportar desde el sencillo trabajo que realizamos, al anuncio del Reino, para llevar a Cristo y su Evangelio a todas las personas y así ayudarlos en su proceso de crecimiento en la fe, en respuesta al llamado que Jesús nos hace de anunciar el Evangelio.

Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda criatura». (Mc. 16,15)

Es mayor nuestra responsabilidad, porque fue Él quien nos llamó: «No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes». (Jn. 15,16)

Conscientes de que el amor a Cristo se realiza en la entrega a nuestros hermanos más necesitados, sentimos que nuestro deber es ser signos visibles de su presencia entre los hombres, por lo cual debemos mostrarle al mundo que Él sigue actuando en favor de los hombres a través nuestro.

En el compartir de nuestra experiencia de fe, hemos encontrado a muchos hermanos, hombres y mujeres de todas las edades y culturas, desorientados, sin rumbo fijo, que necesitan de una mano amiga, alguien que les muestre y fortalezca  en su camino hacia Dios; pues nuestro deber es acompañarlos en sus luchas y fatigas, haciéndoles sentir que no están solos, que Cristo camina con ellos y que ellos son su prioridad.

En todas estas personas hemos sentido esa presencia de Cristo que adquiere distintos rostros y sigue sufriendo en los hermanos más necesitados, tal y como nos lo describe el documento de Puebla 31-39. En estos rostros concretos, deberíamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestionan e interpelan:

Rostros de niños, golpeados por la pobreza desde antes de nacer, por obstaculizar sus posibilidades de realizarse a causa de deficiencias mentales y corporales irreparables, los niños vagos y muchas veces explotados, de nuestras ciudades, fruto de la pobreza y desorganización moral familiar. Rostros de jóvenes, desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad; frustrados, sobre todo en zonas rurales y urbanas marginales, por falta de oportunidades de capacitación y ocupación. Rostros de indígenas y con frecuencia de afroamericanos, que viviendo marginados y en situaciones inhumanas, pueden ser considerados los más pobres entre los pobres. Rostros de campesinos, que como grupo social viven relegados en casi todo nuestro continente, a veces, privados de tierra, en situación de dependencia interna y externa, sometidos a sistemas de comercialización que los explotan. Rostros de obreros, frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos. Rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis económicas y muchas veces de modelos de desarrollo que someten a los trabajadores y a sus familias a fríos cálculos económicos. Rostros de marginados y hacinados urbanos, con el doble impacto de la carencia de bienes materiales, frente a la ostentación de la riqueza de otros sectores sociales. Rostros de ancianos, cada día más numerosos, frecuentemente marginados de la sociedad del progreso que prescinde de las personas que no producen”

Entre las pastorales que realizamos dentro de esta área, tanto en las Parroquias como en los Colegios, tenemos:

  • La catequesis presacramental, en la que los niños y jóvenes, buscan un conocimiento de Cristo y tomar conciencia de su compromiso como cristianos.
  • Pastoral de adultos mayores: se les acompaña y anima, ya que experimentan angustia por sentirse relegados a un segundo plano, porque ya no cuentan en los planes de nadie, además la mayoría de ellos no son valorados y sienten soledad, al verse estigmatizados y considerados como seres que ya no aportan ni a sus familias ni a la sociedad; muchos de ellos son víctimas de la violencia; en algunos casos, son maltratados por sus mismas familias. Con ellos se busca dar respuesta a su problemática, elevando su autoestima y haciéndolos conscientes de su valor como personas y de una gran sabiduría, dada por sus años.
  • Pastoral de la salud: en esta acción también se hace presente la Misión Salvífica y Sanadora de Cristo, mediante el acompañamiento integral de los enfermos, quienes experimentan alivio y consuelo recibiendo a Cristo sacramentado en su lecho de enfermedad.
  • Pastoral de mujeres en situación de prostitución: mediante esta pastoral, se busca acompañar y orientar a dichas mujeres, para que sean capaces de valorarse, subir su autoestima, a la vez ayudarles a buscar otros caminos para su sustento diario, pues muchas se encuentran realizando este oficio, porque no encuentran oportunidades a nivel laboral, para sacar adelante a sus familias.
  • Pastoral de infancia: se acompaña a estos niños en el primer anuncio, mediante el cual se hace motivación para que comiencen de manera firme y decidida su camino de seguimiento al Señor; además, a muchos de ellos se les hacen talleres de refuerzo escolar para ayudarles a superar esos vacíos que tienen a nivel académico, en su institución educativa.

Continuamos trabajando comprometidas en este proceso evangelizador, en bien de la gente, siempre con el propósito de contribuir desde nuestro pequeño aporte a la construcción del Reino de Dios en esta pequeña parcela del Señor y desde ahí buscar una Colombia renovada.

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