Misión de Semana Santa, Manizales

VEREDA SAN PEREGRINO – CALDAS, COLOMBIA

– La misión es de cada día y se vive en cada rincón del mundo. Todos los que descubrimos el amor que nos tiene Cristo, somos llamados a la misión y sabemos que esta nunca termina –

“La misión 2019 fue una semana llena de la mejor energía de todas las personas que nos acompañaban; lo mejor fue haber compartido con seres humanos increíbles, como lo son todos aquellos con los que compartí la preparación para vivir esta misión; no hablo solo de los misioneros, también hablo de aquellos que Dios nos mandó para hacer de esa semana algo inolvidable como lo hicieron los Novicios Salvatorianos y nuestras Hermanas Filipenses. Ellos nos enseñaron el verdadero sentido de lo que es vivir la Semana Santa y de lo que es amar y conocer a Dios, entregando todo de ti y sirviendo con amor a los demás”. Laura Sofía Alboleda Sanjuan – Misionera 10°

“La experiencia de nuestra hija en la Misión con la Comunidad, ha sido extraordinaria y noble,  acciones como las que los chicos realizan devuelven la esperanza de poder contar con seres humanos más altruistas y bondadosos, donde es posible pensar en el otro y ayudar al prójimo. Estamos muy agradecidos con el Colegio por abrir espacios como éste: el grupo de Misioneros donde se construyen redes de apoyo y amor.

Hermanas de la Comunidad Filipense-Manizales, a ustedes gracias infinitas por el tiempo, el amor y la dedicación al grupo de Misioneros. Feliz Vida”. Andrea Londoño – Madre de Isabella 9°

“Ser padres de un joven misionero es entregar nuestros corazones, para que nuestro hijo los comparta junto con el suyo, al servicio de la hermosa labor que hace al acompañar a personas que necesitan de su ayuda y compañía.  Durante la misión de Semana Santa, vimos como nuestro hijo dejó a un lado sus comodidades, para afrontar con un liderazgo que nos asombra todos los retos y enseñanzas en dicha misión. Hoy, nos es motivo de orgullo ver como un ser de tan corta edad está tan lleno de virtudes y sentido de humanidad, al dar sin recibir nada a cambio, haciéndolo más humano y convirtiéndolo en un ser altruista que piensa en ayudar a los demás antes que a sí mismo”. Pablo y Janeth – Padres de Tomás Londoño Morales 9°

“Siempre es muy gratificante y se aprende mucho en cada misión, me siento honrada de poder pertenecer a esta, una misión en la cual he aprendido el valor del trabajo en equipo, del diálogo y de la autenticidad. En lo personal a mí me gustó mucho poder compartir esta experiencia con las Hermanas Filipenses, los Novicios Salvatorianos, los Formandos Rogacionistas y mis compañeros que, aunque fueron pocos a comparación del año pasado, estuvimos muy unidos y eso me dio mucha alegría”.  Natalia Vélez Quintero – Misionera 8°

“Ya hace un tiempo que vivo experiencias de misión en Semana Santa y pensé que la de este año iba a ser igual que las demás, pero la verdad es que fue diferente y si en cada una he aprendido, pues en esta también y mucho. Fue un espacio para conocer nuestro entorno, descansar compartiendo con mis compañeros, hermanas y seminaristas salvatorianos; todos han aportado mucho a mi vida y en todo aprendí a comunicar el Evangelio desde las pequeñas cosas. Realmente me sentí parte de mi hermosa familia Filipense en la que aprendo cada día a vivir la voluntad de Dios, ayudando a otros sin esperar recompensa alguna. Nos encontrábamos cerca de nuestras casas, por lo que pudimos encontrarnos con nuestros padres y familiares a mitad de la semana y en algunas actividades que estaban programadas, para que nos dieran apoyo para seguir adelante. Me gustó mucho esta misión, llenó mis expectativas de ayudar a los demás y proclamar la Palabra de Dios desde el fondo de mi corazón y estoy completamente dispuesto a seguir ayudando durante mucho tiempo”. Juan Martin Leal Muñoz – Misionero 9°

“El temor en un primer momento fue algo que causó tensión y un poco de inseguridad, ya que nunca había trabajado en una misión con jóvenes; pero esto no fue obstáculo para abrirme al maravilloso universo que es cada uno de estos chicos; sin duda alguna son angelitos que se hacen luz y sal para los demás seres  humanos que están en torno a ellos. Esta experiencia fue maravillosa ya que pude sentir la presencia de un Cristo Resucitado en medio de estos lindos seres humanos, que luchan por un mañana mejor. Solo me queda agradecer al Divino Salvador por la vida de las Religiosas Filipenses Lesly Gutierrez, Lucy Johanna y claro por los jóvenes Misioneros que han dejado una huella imborrable en mi corazón como formando Salvatoriano”. Juan David Castañeda Ramírez – Novicio Salvatoriano

“Bendición: es la palabra que puede definir nuestra experiencia de misión. Gracias: es lo mínimo que podemos decir a Dios por cuánto nos regaló durante la Semana Santa. Quiero dar gracias por la vida y vocación de los que hicimos misión, gracias por los colaboradores y destinatarios de la misión, por el amor con que nos recibieron y por sus lágrimas de cariño sincero que nos despidieron. Fueron días de arduo trabajo, oración, compartir fraterno, aprendizaje y caridad. Solo queda por decir: «que se repita», porque el mundo necesita de misioneros y nosotros tenemos esa vocación. SURSUM CORDA…” Jesús Enrique Castillo – Novicio Salvatoriano

“La misión para mí ha sido, es y será una experiencia inolvidable. Es una sensación de felicidad y plenitud. Infinitas gracias doy a Dios por sus bondades, por la gran oportunidad que me da de crecer al compartir la vida con cada una de las personas que puso en mi camino en esta misión 2019. Gracias por las herramientas adquiridas en esta vivencia que me ayudaran a fortalecer mi entrega. Todo cuanto viví es ganancia, es un regalo gratuito. Disfruté cada momento y siento que siempre hay algo nuevo que aprender; caminando juntos renovamos nuestra fe y nuestro espíritu misionero. Gracias Señor por cada uno de los jóvenes filipenses, por los novicios Salvatorianos, Rogacionistas y mis hermanas de la Comunidad, que hicieron parte de esta aventura de amor”. Hna. Lesly Gutiérrez Bolaño – Religiosa Filipense

“Ser Filipense es comprometerse, ser filipense es dar amor, ser filipense entrega y lucha, ser filipense paz interior”. Con esta frase puedo definir mi experiencia de misión; pues con mis hermanas de Comunidad y más especialmente con Hna Lesly, soñamos hacer posible que no pase de largo la Semana Mayor. Todo fue una Diosidencia puesto que casi sin conocer los alrededores de la ciudad nos arriesgamos a caminar de la mano con el apoyo de Jesús Enrique y Juan David, Novicios Salvatorianos, dignos hombres de bien; ellos nos prepararon el camino y estuvieron muy pendientes de principio a fin. Tanto ellos como los jóvenes y nosotras religiosas formamos una familia que paso a paso, descubrió la voluntad de Dios en cada actividad a realizar con las personas de la comunidad. Fue maravilloso ver como nuestros jóvenes se comprometieron a dar amor, se entregaron con el corazón, lucharon contra el cansancio para hacer que todos viviéramos una paz interior que luego transmitimos ojalá a todos los corazones que Dios puso en nuestro camino. Solo queda agradecer a Dios y a cada persona que apoyó con tanto amor esta tarea de Evangelización”. Hna. Lucy Johanna Timaná Yépez RRFF – Coordinadora Misioneros Filipenses- Manizales

 

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