MI SÍ AL SEÑOR

15 DE SEPTIEMBRE DE 2019

Te doy gracias, Señor, por lo que soy; y gracias, también, por lo que no soy. Tanto los dones, cualidades y días felices, que nos alegran como las ausencias, pecados, fracasos y días oscuros que nos atormentan son otro tanto motivo para decirle: GRACIAS, SEÑOR.

El pasado mes de septiembre día 15, renové mi SI  al Señor como juniora Filipense iniciando el tercer año como Filipense, lo que puedo decir es de una sincera respuesta que me brota del corazón y me impulsa a seguir confiando en Él.  Y vuelvo a reafirmar la cita con la que Él me llama cada día: Aquí estoy señor para hacer tu voluntad. Doy gracias a Él  que a pesar de mis fragilidades me sigue llamado a dar los mejor de mí.

Gracias a todas las hermanas de mi comunidad y gracias por tener esta oportunidad, que he podido renovar o hacer una fiesta en mi país después de mi profesión, con la presencia de mi familia en especial mi Papá y tristemente la ausencia de mi Madre, pero la hemos sentido como si estuviera entre nosotros. Ha sido unos días muy emotivos y alegres rodeados de montones de personas, amigas, amigos, hermanas, hermanos, primos, primas,  tíos, tías, mis sobrinos, resobrinos, vecinos, jóvenes y muchas personas que venían de lejos para conocer a las hermanas españolas, eso ha marcado mucho en sus corazones, ahora es como un (memory) los jóvenes y vecinos no dejan de hablar sobre la presencia de las hermanas Filipenses en Kenia,

Unos días después me llama una mamá y me dice que nunca había visto hermanas de Europa, muy contentas como habéis estado y sin saber el idioma habla con todos, se ríe y dicen que  el idioma universal para comunicar con la gente es el AMOR, pero afirmo que la alegría Filipense contagia a todo el mundo.

La verdad es que ha sido una experiencia que nunca me olvidaré, ese era mi deseo y mi sueño, de tener un acto en presencia de mi familia y la verdad que el Señor siempre te da lo que le pides aunque tarde. Puedo decir que ha sido  un regalo muy especial.

Dios actúa en cada una de nosotras y en todos los seres humanos, en cada instante y haciendo mucho más de lo que podemos imaginar y pedir. Dios transforma nuestras cualidades y defectos que llamamos buenos y malos.

Hna Patricia Mutindi Musili

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