EN MANIZALES, LOS LAICOS ASOCIADOS SIGUEN FORTALECIENDO SU COMPROMISO

Al finalizar el Retiro de Laicos Filipenses en Manizales, preparatorio para la próxima renovación y nuevas asociaciones de laicos filipenses, el Señor ha suscitado en el corazón de todos ellos palabras que recogen el sentir de un Dios maravillado con su creatura, pues la ama y la ve con sus ojos de ternura, misericordia y firmeza. Después de este bello retiro, el Señor nos ha convocado para que el 22 de noviembre, de nuevo sus laicos asociados en Eucaristía solemne, le digan. ¡Sí Señor, porque te amo!

Dos testimonios de esta bella experiencia, hemos querido plasmarlos en este pequeño reporte de nuestras comunidades laicales. Testimonios que, a manera de susurro de Dios, nos siguen resonando en el llamado de todos los días.

“He sido una persona acelerada, pero quien en esta jornada de retiro tiene una vez más el stop para evaluar su interior. Hoy, con el plus de reflexionar qué hacer alrededor con mi presencia, cuál ha sido la voz que he llevado en cada escenario y sobre todo, cómo han resonado las voces de quienes he y me han escuchado.

Encuentro que desde muy niña he sido elegida para ser un sello diferente en mi campo, familia, lugar donde labore e incluso con la gente de mi barrio, hoy comprendo que no es que quiera estar en todo, sino que es el susurro de un Dios para ser y hacer carisma donde me encuentre.

Recordar y conocer de los Padres Fundadores, me permite hallar una identidad, para así tener la certeza que soy una apóstol moderna quien al ser consciente de este inicio, busca ser acompañada de esta Casa, a quienes les agradezco pues desde el primer momento de mi llegada han sabido darse y darlo todo, para convencerme que Dios quiere que tenga “especial mirada hacia el mundo, desde este lugar”.

Erica Trejos Trejos – Segundo año de asociación.

 

“En las calles de Mataró, un hombre y una mujer no miraron como los demás; ellos supieron ver y supieron ser. Dos hermanos que bebieron del carisma de San Felipe, fueron profundos en la oración y decididos en la acción. Allí 160 años atrás nació el regalo para cada uno de los que sentimos que esta espiritualidad es nuestro llamado específico, la forma concreta de vivir nuestro seguimiento de Cristo.

Hoy nos has llamado para estar contigo, para responder nuestras preguntas en la calma de tu presencia y en la sabiduría de tu amor; pero no es un llamado estéril, nos mandas a nuestras realidades personales, vocacionales, familiares, laborales, parroquiales… y allí nos pides ser fuego filipense que pueda ver y que quiera ser, como un día tus hijos Marcos y Gertrudis lo pudieron hacer.

Hoy mi súplica es: Señor, que vea y que sea”.

Ruth Quintero Cuartas – Séptimo año de asociación.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies

ACEPTAR