Jóvenes Filipenses Misioneros «Amando y dejando huella»

DESDE LAS VEREDAS DE MANIZALES CALDAS – COLOMBIA

Han sido ya cuatro mañanas de sábado llenas de la mejor energía de todas las personas que nos recibieron en sus humildes casas; tras el camino bajo el fuerte sol y las largas distancias descubrimos que somos niños, jóvenes y adultos bendecidos enteramente por aquellas familias que viven felices en medio de sus necesidades incluso más básicas.

En el compartir de grupo se han evidenciado grandes aprendizajes que sabemos fortalecen la vida de cada misionero, pues el encuentro con la realidad de su tierra les ha permitido agradecer por lo que tienen empezando por su familia, amigos, colegio y comodidades en general, incluso van tomando conciencia de desprendimiento para dar paso a lo más importante que es llevar a Jesús en su corazón. Lo demás llegará por añadidura.

La noche del 30 de Agosto y con el apoyo de la comunidad de Religiosos Salvatorianos, celebramos nuestro “Campamento Misionero”, en el que como centro experimentamos la presencia de Jesús Amigo, aquel que no pasa de largo ante nuestras necesidades espirituales, él nos anima para seguir siendo “callejeros de la fe”, los que aprenden a tomar las mejores decisiones para la vida y siempre de la mano del Señor.

Aún faltan 5 veredas que visitaremos, por ello nos confiamos a sus oraciones, así como desde acá oramos por todas. SURSUM CORDA”

Hna. Lucy Johanna Timaná Yépez, Coordinadora de Misioneros Filipenses

EXPERIENCIAS DE APOSTOLADO

“Jesús envía de dos en dos, sí, pero unidos por una misma fe, una misma pasión y un mismo sentir. Qué bello es saber que dos comunidades religiosas aunque con carismas e historias diversas, acogen la idea de ir de dos en dos para anunciar al Reino. Yo solo quiero agradecer al Salvador, por la vocación y el apoyo de la gran familia filipense, que con dedicación y amor han dejado una semilla en los corazones de quienes habitan la vereda de “San Peregrino” y pido al buen Dios que este trabajo se siga fortaleciendo cada vez más, ya que hace mucho bien a los que tenemos como destinatarios de nuestra tarea evangelizadora. Me uno al lema filipense diciendo” “SURSUM CORDA”

Jesús Enrique Castillo Aponte, Novicio Salvatoriano

 

“Alegría, entusiasmo y dinamismo. Esto es lo que vivieron y comunicaron los jóvenes misioneros del Colegio Filipense Nuestra Señora de Lourdes en su experiencia de acompañamiento a la comunidad de la vereda “El Arenillo”. Su presencia generó y genera esperanza en las personas que visitaron, quienes vieron en ellos la fuerza del espíritu joven que inspirado en el Evangelio, promete ser alternativa en una sociedad cada vez más amenazada por estilos de vida que limitan y destruyen. Gracias jóvenes por ser pregoneros de esperanza”.

 Wilson Ramírez, Religioso Salvatoriano

 

“La experiencia de misión en la vereda “La Argelia” junto a los Misioneros Filipenses fue muy agradable porque pude ver rostros de un Jesús lleno de esperanza en el pueblo sufriente de Dios. Además, el servicio de los niños y jóvenes quienes con entrega y dedicación hacen vivas las palabras del Papa Francisco “ser iglesia en salida”. Finalmente, la unión de Salvatorianos y Filipenses ha sido una bendición porque hacen que Jesús nuestro salvador sea conocido, amado y proclamado por más personas. Oro a Dios para que envíe a más jóvenes dispuestos a anunciar el Evangelio y de fuerzas a quienes están y no se desanimen ante cualquier dificultad”.

Claudio Serralheiro, Novicio Salvatoriano

“Compartir con los misioneros Filipenses es siempre una alegría.  La energía y el vigor de los jóvenes siempre nos traen un buen clima de amistad y confianza. Y en este fin de semana tuvimos la dicha de compartir nuestro sencillo apostolado con algunos de ellos. Con su alegría tornaron el largo camino bien más corto. Con la fascinación nos dieron la oportunidad de ver la belleza que es ejercer estos apostolados en tierras colombianas. Realmente fue una hermosa experiencia”.

Carlos Antônio Silva Maia, Novicio Salvatoriano

“Cada experiencia es un momento de encuentro no sólo con mi hermano y hermana sino con el mismo Dios a través de diversos rostros, de distintas realidades, que dejándolo todo le buscan a través del que está sólo y marginado y con estos compañeros de camino de travesía Misioneros Filipenses por la vereda “La porra” vi el reflejo de un Dios que es joven que es alegría, que se hace carne para llevar un mensaje lleno de paz y de amor”. Mi Dios gracias por todo.

Yiduar Gelber Cordero Duarte, Novicio Salvatoriano

 

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