Gracia y compromiso

Cada año, para la  celebración de nuestra fiesta,  descubrimos nuevos elementos que nos encaminan a valorar el hecho de  tener como Madre y fundadora a   nuestra Madre Gertrudis Castañer.

Es su obra apasionante la que nos hace a nosotras movernos a dar una respuesta que no se limita al mero hecho  de enseñar a leer y escribir. El amor a Dios y a los hermano, de forma  paciente, benigna y respetuosa  son los han de orientar nuestros encuentros, nuestra manera de abrazar la vida cada día,  mostrándola como una manera de autentificar nuestra alegría  y plenificar  lo que somos,  a fin de ir  testimoniando el gozo que produce en nosotras haber optado por Cristo desde nuestro ser filipense.

Es con la limpieza de nuestra mirada y con   la profundidad de nuestras palabras, esa que es  capaz de envolver y atraer, con una sonrisa serena que proporcione  un color distinto a todo  lo que miren nuestros ojos,  desde la sencillez  y la acogida,  es desde ahí  donde nos hacemos merecedoras de llamarnos sus hijas.

A nosotras se nos ha concedido una gracias especial: la de ponernos a andar por los  caminos transitados por nuestra  Madre Gertrudis, la de ser fieles la llamada teniendo como referente  a quien con  su corazón sensible y lleno  de amor no hizo más que disponerse abiertamente al servicio de los demás.

No dejemos pasar minuto ni espacio en el que pongamos de manifiesto la alegría propia del corazón agradecido.

 Madre Gertrudis, Míranos desde el cielo y continúa haciendo que nuestra labor sea cada vez más  semilla del Reino, semilla del amor.

Hna. Ercilia López

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