¿ES EL CARISMA FILIPENSE TU CARISMA?

La realidad de la pandemia exigió y obligó a la humanidad a buscar nuevas maneras de relacionarse y encontrarse con sus seres queridos.

El día 24 de septiembre, día de la Virgen Nuestra Señora de la Merced, nos reunimos los coordinadores y monitores de los equipos de pastoral JOFIL para revivir y releer el Carisma y la Espiritualidad de nuestros fundadores.

Fue una tarde muy agradable. Nos pudimos ver y reunir aunque fuera por los medios digitales desde los distintos lugares donde nos encontrábamos cada uno; España, Canadá, República Dominicana.

Tuvimos como ponente a nuestra querida Madre Nieves, superiora General de la Congregación, quien se esmeró mucho en sintetizar una vida de trabajo de muchos años de nuestros Fundadores, en menos de una hora.

Entre los puntos que tocó, cabe resaltar:

  • La actitud del filipense, que debe ser una actitud del Samaritano y la superación del propio egoísmo. Eso lo sintetizan muy bien nuestros fundadores en Mt.16, 24
  • Nos invitó a ser tiernos desde la oración pero sin dejar de ser firmes en nuestras decisiones.
  • Cuando nos empapamos de la experiencia de Dios, entendemos lo que es ser pan que se parte y reparte, siendo sensibles con los demás desde el don de la profecía que recibimos en nuestro bautismo.
  • Otro punto muy importante que tocó, fue la pertenencia a una Iglesia. “Todo monitor filipense debe sentirse parte de la Iglesia” es un cristiano evangelizador y por ende; educador. Un ser en relación para los demás y con los demás; para eso, debe cuidar su manera de vivir, cultivando los valores cristianos para poder transmitirlos y llevar una gran labor misionera.

Con ese mismo sentido de pertenencia que nos caracteriza como filipenses, tanto religiosas como monitores, tuvimos la oportunidad  de reflexionar sobre lo que nos atrae más del Carisma y la Espiritualidad Filipense.

  • Transmitir el Evangelio con alegría como monitor, sintiendo la llamada de Dios como servicio, renunciando a muchas cosas que amamos y sustituirlas por los más necesitados; de modo que sea lo que más nos atraiga para vivir en amor, verdad y libertad.
  • Ser evangelizadores, educadores que sepan escuchar y ser escuchados desde el acompañamiento; dedicando el tiempo propicio para hacer felices a los demás.

Para eso debemos llenar nuestros recipientes de valores como: la alegría, la solidaridad, la acogida, la ternura, siendo empáticos… y el amor a Dios en el hermano.

Gracias a Dios, por el regalo de encontrarnos con el hermano.

SURSUM CORDA

Braulia Rapú Buesule

(Miembro del Dpto Pastoral ZMG)