DESPEDIDA AGRADECIDA A NUESTRA HERMANA PILAR ZARZOSA

Queridas Hermanas de la Congregación, queridos hermanos y familiares de Pilar: siento enormemente no poder compartir esta despedida, este ¡hasta luego!  a nuestra querida Pilar, estando físicamente más cerca de vosotros, pero sí quiero manifestaros esa cercanía que solo se marca desde el corazón y supera todas las distancias. Y lo quiero hacer para rememorar la vida entregada de nuestra Hermana en un recuerdo agradecido.

Posiblemente debiera ser durante la vida, que manifestáramos más, el amor y el agradecimiento a todo lo bueno que nos aportan las personas, pero frecuentemente andamos distraídos y demasiado ocupados “en lo nuestro”, dejando a un lado lo que es verdaderamente importante en nuestras relaciones, dejando pasar momentos y manifestaciones significativas con las que podríamos contribuir más a la felicidad de los nuestros.

Cada cual sabrá, en qué medida esto le ha afectado en vida a la relación con nuestra Hermana Pilar, pero lo cierto es que por muy interesados en reconocer y agradecer todo lo que ella ha entregado, seguro que nos habremos quedado cortos unos y otros.

Consciente de que en el periodo de su corta pero intensa enfermedad, ha habido muchos gestos de apoyo, ayuda y cariño hacia su persona, por parte de todos los que se han relacionado con ella de una u otra forma, también es cierto que es necesario manifestar nuestro agradecimiento, a su vida entregada al servicio de la Congregación, lo que ha hecho desde el comienzo de su consagración, en gestos claros, dando un claro valor   a la disponibilidad y   la obediencia.

Gracias Pilar por la entrega a todas las tareas y responsabilidades que en el transcurso de tu vida como Filipense, has realizado con ilusión, amor, competencia y mente lúcida, buscando siempre lo mejor para la Congregación.

Gracias por tu generosidad para con los demás y tu sencilla austeridad para contigo.  Gracias por relativizar tantas veces “tus cosas” incluso tus dolores, mostrando con tu fortaleza en QUIEN pusiste toda tu vida la confianza, la esperanza y el sentido de tu vida.  Gracias por tu sentir soñador, sin miedo al riesgo que en muchos momentos apoyó e impulso tareas y obras con visión de futuro.

Gracias desde todos los rincones de la Congregación, pero muy especialmente desde Colombia, donde entregaste los mejores años de tu vida y por ello se te recuerda y reconoce, como educadora, maestra y amiga. Donde hoy se agranda tu recuerdo y se llora de una forma muy especial tu paso a la plenitud de la vida. Por encontrarme, aquí precisamente lo palpo y lo siento.

Gracias Pilar, por ti, por todo lo que sembraste, y por los frutos, que si en esta tierra, no todos recogiste, El té habrá regalado hoy al acogerte en la Eternidad.

Gracias también a todos los que la habéis acompañado, cuidado y aliviado durante su enfermedad, muy especialmente las Hermanas de su Comunidad de Hostales de Balenyà, las Hermanas de la Comunidad de San Gervasio y todo el personal ya laico ya religioso de la Comunidad de Sarria.

¡Gracias!, roguemos por ella, pero pidámosla también que de alguna forma nos cuide y siga impulsando desde el cielo sueños esperanzados para nuestra Congregación.

Con mi abrazo, oración y cariño para todos los que, con sentimiento, pero también FE, celebramos su Pascua.

Madre Nieves. R.F.

Superiora General

 

 

Manizales a 20 de octubre de 2018.

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