Contrarrestando el Corona Virus COVID-19. En las cárceles de Rep.dom.

En medio de una pandemia que ha cobrado vida de muchas personas, a nivel de decenas de  países. Dónde muchos temen salir a las calles, para evitar contagiarse con el COVID 19. 

Aparecen las Hnas Filipenses, con ese deseo de ayudar a que el virus no entre a la cárcel. Vi llegar a la Hna Kedia,  con jabón, detergente, cloro, papel  y algunas mascarillas para los internos enfermo  de VIH y TB y le pregunté:  ¿Hna y a usted no le da miedo morir por contraer el virus por estar buscando cosas para los 900 presos de este Centro Ella sin titubear me dijo no, Ericson, no le temo a la muerte y menos aún si es  por ayudar a los necesitados. En esta circunstancias, tuviera miedo de morir si no estuviera haciendo lo que harían los Padres Fundadores y San Felipe Neri  y muchas otras hermanas de la Congregación  que se dan a los más necesitados sin escatimar nada. 

Escuchar estás palabras de la Hna Kedia, me tocó en lo más profundo; esa tarde me la pase llorando y pidiéndole a Dios por cada una de las Filipenses para que el Señor las proteja y les envíe muchas vocaciones… y que el Señor permita que sigan en este Centro dónde no sólo yo ha recibido mucho de Dios  a través de ellas. 

Recuerdo a Yocasta, Aurelia, Yuliana, quienes pasaron por aquí y nos dejaron muchas sabidurías igual a la Hnas que de diferentes países han venido a visitarnos, por último tenemos a Laureana, Sonia y Kedia y la profesora Adín que nos dio el curso de productos químicos. 

Tengo que decir que con mucho sacrificio, las Hnas obtienen las ayudas de lo que  necesitan en estos momentos los internos; luego transportarlas y al final conjuntamente con cuatro internos distribuirlo entre la población tratando de que cada interno reciba una ración que le permita higienizar su zona de estancia. 

Con esta labor titánica ejercida por ellas, sin importar arriesgar la vida en este momento de tragedia universal, más que emotivo es que tenemos que agradecer infinitamente a Dios 

Gracias Hermanas Filipenses, por su diligencia, por su gestiones, por su entereza: son orgullo nuestros, el que compartimos y ponemos en paralelo con el versículo  de la carta del apóstol  San Pablo dirigida a la comunidad de Filipo , «TODO LO PUEDO EN AQUEL QUE ES MI FORTALEZA» 14-13. 

Que Dios siga siendo su amparo y fortaleza. 

Los Hnos. de la Cárcel de San Pedro de Macorís 

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