AUNQUE SOPLEN VIENTOS FUERTES ES POSIBLE CONSTRUIR LA PAZ

El universo nos grita una realidad, los medios de información mantienen en vilo nuestros ánimos, y no es para menos. Refugiadas en la locura de creer aparecen señales que atisban lo más hondo de nuestros corazones y nos confirman, que junto a las pruebas nos vienen las posibilidades de seguir haciendo posible lo que en un momento no parece serlo.

En un momento dado, que ahora no recuerdo con certeza, compartíamos con ustedes el inicio de una nueva aventura: Proyecto de Cultura de paz desde el Evangelio cuya razón de ser se encamina a que todos nuestros alumnos  se sumaran al número de personas  que son capaces de aprender a  crear relaciones basadas en el respeto a las diferencias y en esa la posibilidad de tener relacionarse sin violencia, cuidando de sus semejantes y buscando espacio para relacionarse con Dios, consigo mismo y los demás.

La ejecución de esta propuesta lúdica formativa ha llegado a su fin, y todo el cierre nos ha encaminado a buscar medios y posibilidades para seguir cultivando en nuestros jóvenes, padres y maestros todo aquello que fuera posible realizar  como campaña de cierre.

Un derroche de talentos, un encuentro de la tecnología con la fuerza creadora que nos habita, y una gran disposición  para alcanzar los  frutos propios de los espacios formativos.

Fueron días intensos, pero con una riqueza impresionante al poder compartir el sentir e inyectar cierto dinamismo a lo que somos y hacemos.

De una apuesta a la esperanza se alimenta nuestra fe, y lo que pudo ser solo un sueño, hoy surte resultados en una población que se hace sensible a experimentar un Dios que junto a nosotros apuesta por la paz.

Las diferencias de culturas no han sido un impedimento para que nuestros corazones se encontraran, pues en una fiesta por la paz el regocijo se expresa desde lo que hay en cada ser, tomando en cuenta esos sentimientos que empujan a la búsqueda del bien común.

Talleres en línea, conversatorios internacionales, bailes, cantos, videos de experiencias compartidas entre familiares y construcciones visuales por medio de infografías cubrieron los perfiles e historiales de todos aquellos que dejamos de lado la pandemia y optamos por subirle el volumen a nuestra fe desde la alegría, y lanzar un grito del SURSUM CORDA DE NUESTROS FUNDADORES.

Comunidad de Dajabón.

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