DÍA 16: LLAMADAS A SER DISCÍPULAS

«El secreto de la vocación está en la capacidad y en la alegría de distinguir, escuchar y seguir la voz de Dios”

Un discípulo es lo que podríamos llamar “un seguidor”, alguien que sigue la vida y enseñanza de otra persona. En este caso, un discípulo cristiano también acepta su llamado a predicar y difundir las buenas nuevas de Jesucristo.

Un discípulo decide responder al llamado de Dios y busca deliberadamente conocer más de cerca lo que Dios dice. Con el fuego de esta motivación, crece en el Señor Jesucristo y es motivado por el Espíritu Santo.

Un verdadero discípulo  se enfrentará a presiones y pruebas diversas. A la vez que ellos mismos se someten a un constante examen de sus pensamientos, actitudes y palabras, dejándose guiar por la Palabra de Dios.

El discípulo deben tener autodisciplina y pasión por su labor, ya que a menudo, sus creencias los separarán de los estándares del mundo, pues «no se puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro».

Sin embargo, por medio de la oración constante , que nos lleve a un cambio de vida radical y  se produzca en nosotros la conversión del corazón, podremos vencer los obstáculos, lograr una vida completa y satisfactoria, en una entrega que  nos acerque más a Jesús.

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